Monseñor Báez denuncia «el terrible calvario de los presos políticos y la crueldad sin límites de una dictadura»

Monseñor Silvio Báez, obispo auxiliar de Managua, denunció este miércoles «el terrible sufrimiento de los presos políticos» en Nicaragua, «a causa de la crueldad de una dictadura inhumana», de Daniel Ortega, quien está en el poder desde 2007 y se prepara para su iniciar un cuarto mandato consecutivo.

Báez, quien se encuentra fuera de Nicaragua desde hace 33 meses por decisión del papa Francisco por motivos de seguridad, envió un mensaje en Twitter tras conocer que los presos políticos están sufriendo desmayos, pérdida de memoria, de piezas dentales y de peso, así como aislamiento en las celdas.

«El terrible calvario de los presos políticos y la crueldad sin límites de una dictadura», señaló en otro mensaje Báez, que reveló en 2019 que hubo un plan para asesinarlo en 2018, cuando estallaron unas manifestaciones contra Ortega por unas reformas a la seguridad social.

Los familiares de los más de 40 opositores nicaragüenses detenidos desde el año pasado en la cárcel conocida como «El Nuevo Chipote» denunciaron el martes las graves condiciones de salud y carcelarias en las que se encuentran sus parientes, principalmente los de la tercera edad.

LOS DE LA TERCERA EDAD

Mencionaron el caso del jurista José Pallais, de 68 años y que fue vicecanciller durante el Gobierno de Violeta Barrios de Chamorro (1990-1997), que tenía sobrepeso y varias enfermedades crónicas cuando fue arrestado en junio pasado, y que ahora ha perdido casi 90 libras de peso (40,5 kilos) y que «su estado de debilidad física que le ha llevado a sufrir dos desmayos».

Otro que ha sufrido desmayos es el exembajador de Nicaragua en Costa Rica y ante la Organización de Estados Americanos (OEA) Mauricio Díaz, de 71 años, quien ha perdido alrededor de 30 libras (13,5 kilos), tiene manchas en su piel y lagunas mentales, según la denuncia.

LEA TAMBIÉN: El exilio nicaragüense convoca a marchas y plantones para repudiar cuarto mandato de Daniel Ortega

El también exembajador nicaragüense ante la OEA Edgar Parrales, de 79 años, un antiguo sacerdote diocesano defensor de la teología de la liberación y que fue ministro de Bienestar Social durante el primer Gobierno sandinista (1979-1990), «carece de intestino grueso, tiene una hernia y ha perdido 12 libras (5,4 kilos) en 40 días», de acuerdo con la denuncia.

En tanto, la dirigente opositora Violeta Granera, de 70 años, ha perdido dientes, se le dificulta comer y tiene manchas rojas en la cara por falta de sol.

Otro que ha sufrido desmayos es el gerente general del diario La Prensa de Nicaragua, Juan Lorenzo Holmann Chamorro, además le ha salido «mancha en el ojo».

Asimismo, los familiares expresaron su preocuparon por el estado de salud físico y mental de Roger Reyes, de la Unidad Nacional Azul y Blanco y abogado del aspirante presidencial encarcelado Félix Maradiaga, quien, según la denuncia, «está perdiendo la memoria y está sumido en una profunda depresión».

CENIDH: HAY UNA DISPOSICIÓN MACABRA

La presidenta del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Vilma Núñez, denunció que «hay una disposición macabra dentro del Chipote para que los presos políticos y sus familias colapsen».

El Cenidh acompaña a los familiares de los «presos políticos» en la denuncia, a la que el Estado de Nicaragua aún no se ha referido.

Los familiares han pedido que se permita el ingreso de una delegación del Comité Internacional de Cruz Roja (CICR) para que verifique las condiciones de salud física y mental de cada opositor encarcelado.

Desde el pasado 28 de mayo, la Policía Orteguista, que dirige un consuegro del presidente Ortega, ha arrestado a más de 40 líderes opositores, activistas, empresarios, periodistas y exguerrilleros sandinistas, que luego han sido acusados por la Fiscalía por traición a la patria o lavado de dinero.

Un día después de las votaciones del 7 de noviembre pasado, Ortega se refirió a los presos políticos, a los que tildó de «hijos de perra de los imperialistas yanquis».