Presos políticos en riesgo de muerte por súbita pérdida de peso dentro de El Chipote

La visita especial que permitió el régimen a presos políticos, encarcelados en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial (DAJ), ha encendido las alarmas sobre la acelerada pérdida de peso que experimentan y los riesgos que eso conlleva para su salud. En ninguna circunstancia, perder entre 50 y 90 libras de masa corporal en un periodo de tres meses es sano, pero la principal preocupación recae sobre los de la tercera edad y con padecimientos crónicos.

«Podrían estar en “serio peligro de muerte”, alertan médicos especialistas consultados por DESPACHO 505.

Al menos 38 de los 170 reos de conciencia, según los registros que maneja el Grupo de Reflexión de Excarcelados Políticos (GREX), son de la tercera edad o valetudinarios y 12 de ellos son mantenidos en un “cruel régimen carcelario” en las celdas de la Dirección de Auxilio Judicial, conocidas como El Nuevo Chipote, en Managua.

La mala alimentación, el aislamiento y sin tomar el sol un tiempo adecuado, sumado a un estado crítico de desnutrición, son algunos de los factores que preocupa a sus familiares.

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La pérdida de peso súbita y drástica puede estar poniendo en peligro la vida de estos reos políticos de la tercera edad, explica un médico internista de la Unidad Gremial Por Nicaragua.

DESNUTRICIÓN AGUDA

El especialista, que para evitar represalias pidió mantenerse en anonimato, señaló que la mala o poca alimentación en personas de la tercera edad o valetudinarias mayores de 65 años y que son mantenidas en régimen carcelario provoca una desnutrición que puede ser aguda.

«Con la consecuente pérdida rápida de peso, lo que genera un debilitamiento del sistema inmunológico que predispone a los privados de libertad a contraer enfermedades infecciosas que podrían ser muy graves», apunta.

Agrega el médico que entre los males que pueden presentar los reos políticos valetudinarios están la pérdida de funciones cognitivas y neurológicas como “dificultad para comunicarse, problemas de sueño, dificultades motores y ansiedad con intentos suicidas”.

“La desnutrición crónica provoca debilidad, problemas motores por lo que pueden sufrir caídas, fracturas graves, además, en personas con enfermedades como diabetes, hipertensión, enfermedades renales crónicas y bronquitis, son complicaciones que los puede llevar a la muerte”, advierte el especialista.

EXPUESTOS A NEUMONÍAS

Agrega que al presentar debilitamiento en el sistema inmunológico por la mala alimentación, los presos políticos están expuestos a contraer infecciones severas como una neumonía o pielonefritis aguda.

«Estas infecciones podrían provocar una sepsis generalizada y les podría desencadenar la muerte”, alerta.

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Asimismo, adelantó que la inanición a la que están siendo sometidos, principalmente los de la tercera edad, la falta de movilidad, la falta de sol y el aislamientos, en algunos valetudinarios, los predispone a problemas de circulación, una trombosis, infartos, derrame cerebral y esto también pone en serio peligro sus vidas.

PALLAIS HA PERDIDO 90 LIBRAS

Jilma Herdocia, esposa del reo de conciencia José Pallais, denunció que el estado de salud de su marido es crítico, ya que ha perdido aproximadamente 90 libras en los casi siete meses de prisión.

“Su salud continúa deteriorándose, está extremadamente delgado y muy débil, eso solo le va a traer más problemas”, narra Herdocia y asegura que Pallais ha sufrido dos desmayos en los últimos días por la debilidad extrema que le provoca la desnutrición. 

La esposa del reo político dijo a DESPACHO 505 que Pallais tiene escaras (úlceras) en la espalda, porque pasó meses durmiendo en una silla, sin derecho a usar cama.

Señala que las autoridades carcelaria le quitaron la cama, porque autorizaron el ingreso de una silla a la celda pues padece de apnea del sueño y serias dificultades para respirar mientras duerme. «Al autorizar la silla le quitaron el camastro».

HUGO TORRES HOSPITALIZADO

El otro caso crítico es el del general de brigada en retiro Hugo Torres Jiménez, quien , según versiones extraoficiales, está muy mal de salud, también en condición de desnutrición y habría sufrido un desmayo en la celda y luego trasladado al hospital Roberto Huembes, de la Policía Orteguista.

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Esa versión no ha sido negada ni confirmada por la familia que hasta ahora no ha brindado declaraciones. Lo que sí se supo es que los familiares del veterano general no fueron vistos en la cuarta visita realizada a los presos políticos de El Chipote entre el 31 de diciembre y el primero de enero pasados.

La dictadura mantiene encarcelados en El Chipote a Edgard Parrales (79 años), Francisco Aguirre Sacasa (77 años), Hugo Torres (73 años), Mauricio Díaz (71 años), Violeta Granera (70 años), Pedro Joaquín Chamorro Barrios (70 años), Víctor Hugo Tinoco (69 años), Nidia Barbosa (66 años), Arturo Cruz Sequeira (68 años), José Pallais (68 años), Dora María Téllez (66 años) , y José Ricardo Cortés Dávila (66 años).

LO QUE DICE LA LEY

El artículo 176, del Código Procesal Penal (CPP) establece que “el juez puede sustituir la prisión preventiva por prisión domiciliaria, entre otros casos, cuando se trate de: personas valetudinarias o afectadas por una enfermedad en fase terminal debidamente comprobada”.

Además, el artículo 100 del Código Penal (CP) de Nicaragua define que “cuando el (en este caso supuesto) delito fuere cometido por personas mayores de 70 años o valetudinarias, sin acusar ningún estado de peligrosidad, podrán ser detenidas en sus casas, previa audiencia del Ministerio Público y dictamen del médico forense”.

Finalmente, la Ley de Régimen Penitenciario, en su artículo 95, numeral 18 señala que “a las y los privados de libertad mayores de 70 años o los que padezcan de enfermedades crónicas o en fase terminal se les otorgará el beneficio del régimen de convivencia familiar, previa valoración del médico forense”. Todas esas leyes son despreciadas por el régimen Ortega-Murillo.

A padecer enfermedades crónicas, los presos políticos con enfermedades crónicas deben ser considerados valetudinarios y por tanto deberían ser enviados a sus casas en calidad de arresto domiciliario o régimen de convivencia familiar.

RÉGIMEN DESOYE A MÉDICOS

Un médico especialista, de la Unidad Médica Nicaragüense (UMN). que también pidió mantener su identidad en reserva, señaló que en los presos valetudinarios o mayores de 60 años, se pueden activar cualquier patología asociada que los ponga en peligro producto de la mala alimentación y las difíciles condiciones de encarcelamiento. 

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Señala que en las cárceles el consumo de alimentos es deficiente, porque no reúne los nutrientes adecuados y los privados de libertad no tienen la actividad física requerida para mantenerse sanos.

“Corren el peligro e hipotrofia muscular (afección a las células nerviosas de los músculos que genera parálisis parcial o total) por la pérdida de peso y otras patologías que se pueden asociar como enfermedades del páncreas, renales, gástricas e intestinales”, indica.

Asimismo, apunta que la desnutrición por falta de alimentos, poca actividad y falta de sol es grave en personas de la tercera edad, porque pueden tener problemas cerebrales.

Ambos médicos coinciden en que los problemas de nutrición en el caso de los opositores encarcelados no es por falta de presupuesto, “sino por falta voluntad” de las autoridades carcelarias o el sistema político.

“Hay problemas nutricionales en todo el sistema carcelario sin embargo, con los presos políticos se acentúa, porque son tratados con maldad y se impide a los familiares que les puedan proveer los alimentos que les hace falta”, recalcaron.