Obispo Álvarez a los jóvenes: “El satanás que actúa en Nicaragua quiere infundirles miedo, pero no teman y sean libres”
El obispo de la Diócesis de Matagalpa y administrador apostólico de la Diócesis de Estelí, monseñor Rolando Álvarez, llamó a la juventud a no tenerle miedo al “satanás” de Nicaragua que utiliza como su principal arma ”el temor” para suprimir la libertad principalmente de los “muchachos y muchachas”.
El líder religioso, durante la misa de confirmación celebrada este viernes en la parroquia Santa María de Magdalena de Totogalpa, instó a los jóvenes nicaragüenses a sentirse libres en su interior y vivir esa libertad sin temor desde el corazón.
“La libertad, amadísimos hermanos y hermanas, jóvenes, la libertad es un don de Dios para nosotros, sus hijos. Para todo hombre y mujer que hemos sido creados a imagen y semejanza de un Dios que es libre”, predicó el obispo.
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Al referirse a las cadenas que pueden obstruir la libertad de las personas, monseñor Alvarez recurrió al cuento del elefante “encadenado” con un hilo para decir que la costumbre a vivir atado puede ser peligrosa porque hace que las personas se acostumbren a vivir sin libertad.
“Un hombre entró un día a un zoológico y vio a unos enormes elefantes, y cada uno tenía en una de sus patas atado un pequeño hilo que los ataba a un árbol. Los elefantes se movían en círculos hasta donde el hilo se los permitía. El hombre se sorprendió que esos elefantes, tan fuertes, bien domesticados solo daban vueltas atados por el fino hilo y preguntó al cuidador, ¿por qué esos elefantes que no jalan y rompen esa cuerda con tanta fuerza que tienen?», narró el obispo.
“Le respondió el cuidador que el secreto fue que desde que eran elefantes recién nacidos, les amarraron esa cuerda cuando no podían romperla porque no tenían la fuerza y así crecieron y se acostumbraron y pensaron que nunca podrían romperla, y por ello ya siendo enormes, no intentaban romperla porque ya estaba acostumbrados. La moraleja de ese cuento, es que nosotros, hermanos, somos libres y no podemos estar atados a ningún hilo ni a ninguna cuerda porque para ser libres nos liberó cristo”, ilustró moseñor Álvarez.
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Explicó que en Nicaragua “hay muchos hilos, muchas cuerdecitas que intentan atarnos para que no seamos libres”, y advirtió que esas cuerdecitas «quieren atarlos, a ustedes principalmente que son chavalos que van creciendo con toda la savia y toda la fuerza”.
Asimismo, señaló, refiriéndose a los jóvenes que se estaban confirmando en la fé católica, que los que manejan las cadenas de sometimiento saben cómo hacer para que la juventud no rompan esas cuerdas. “Están infundiendo miedo. Y el miedo paraliza y enferma, una persona con miedo, más aún aferrada a ese miedo, es paralizada, no actúa y enmudece. Cualquier persona paralizada por el miedo termina enfermando porque se ahoga en su propio miedo”.
“Jóvenes, hermanos y hermanas, esa es una de las armas que está utilizando satanás en Nicaragua: el miedo, infundiendonos miedo, que vivimos con miedo, que hablemos con miedo, que actuemos con miedo y por lo tanto que ya no seamos libres”, advirtió el sacerdote.
Ante eso, instó a las nuevas generaciones a que no permitan que ninguna “cadena externa” pueda quitarles la libertad que Dios ha dado y que Cristo dio “en la cruz cuando nos liberó del pecado y la muerte”.
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Enseñó que “la cadena más grande que nos puede encadenar es el pecado y la muerte”, pero recordó que “Cristo ya nos liberó de la peor cadena y Dios ya no ha hecho libre, hermanos y hermanas nosotros que somo el pueblo santo de Dios, no podemos permitir cadenas que nos aten porque somos libres”.
Invitó a la juventud de Nicaragua a vivir esa libertad desde el corazón, e insistió en que no pueden vivir con miedo sino libres, porque “una persona es libre interiormente, muchachos y muchachas, cuando actúa con libertad en la sociedad y no va a permitir ningún yugo”.
El líder católico señaló que si el miedo es una de las armas que “el demonio usa para lograr que no seamos libres”, cuando hay libertad interior «se vence al demonio, se vence a satanás que actúa en Nicaragua».
Agregó que Nicaragua hay muchas causas que podrían inducir a que la ciudadanía viva contemor, pero “no lo podemos permitir y no lo vamos a permitir” y recurrió a las enseñanzas de San Pablo para indicar a la juventud que “no se les ha dado un espíritu de cobardía para volver al miedo sino el espíritu que los hace clamar al Dios padre. Muchachos y muchachas ese es el espíritu que van a recibir, el espíritu de la libertad”.



