Empleados de la dictadura Ortega-Murillo siguen siendo los mayores violadores de la libertad de expresión
Octubre fue otro mes fatal para la libertad de prensa en Nicaragua. Los empleados del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo siguen siendo los mayores perpetradores de la violencia contra el ejercicio del periodismo, según el más reciente informe de monitoreo del diario La Prensa.
El resultado del monitoreo realizado por el medio de comunicación detalla que en el mes de octubre fueron documentados 107 casos de violaciones a la Libertad de Prensa, de ellos 98 fueron perpetrados contra medios de comunicación, lo que representa el 91.5 % de los hechos, mientras que y 9 fueron cometidos contra personas naturales (8.5 %).
El seguimiento a la situación de la libertad de expresión se realiza a través de una red de promotores que están disgregados en 15 departamentos y las 2 Regiones Autónomas del país. Eso hace posible que las incidencias sean conocidas con bastante prontitud y certeza.
El total de acciones de violencia documentadas fueron dirigidas contra 13 víctimas de las cuales 9 son personas naturales, entre ellas 3 mujeres y 6 varones. El informe destaca además que “por décimo mes consecutivo, en más del 90% de los casos sistematizados, los agresores principales son agentes estatales”.
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Además, 98 de los casos, equivalente al 91.6 %, fueron perpetrados por instituciones y/o funcionarios públicos, es decir, los empleados del régimen Ortega-Murillo son los mayores violadores del derecho humano de informar y ser informado.
En 2 casos (1.9 %) los victimarios fueron identificados como “no estatales”; sin embargo la forma en que operan, según los reportes, es muy similar a la que acostumbran los fanáticos del partido de gobierno, “quienes amparados en el respaldo del Estado arremeten en contra del periodismo y las voces disidentes”.
PARAMILITARES EN ACCIÓN
De igual manera, en 7 de los casos documentados, equivalentes al 6.5%, los agresores fueron plenamente identificados como “paraestatales sandinistas”.
La mayoría de ataques contra el libre ejercicio de la comunicación social ocurrieron en Managua, donde se documentaron 101 hechos, lo que representa el 94.39 % del total de casos.
El segundo departamento que registró más agresiones fue León con 3 violaciones (2.8%), y luego se ubica la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS), donde se dieron 2 casos (1.87%).
TEMOR A DENUNCIAR
Un hecho que preocupa y a la vez evidencia el grado de peligrosidad que ha tomado el ejercicio del periodismo en Nicaragua, bajo la dictadura Ortega-Murillo, es que algunos comunicadores agredidos prefieren no denunciar el hecho o que no se haga público por temor a sufrir mayores represalias.
El monitoreo de La Prensa conoció de 7 casos de periodistas independientes a quienes “fanáticos del partido de gobierno les violentaron sus derechos fundamentales y por temor a consecuencias mayores han solicitado no hacer públicas las denuncias”.

El informe advierte que debe ser tema de preocupación el hecho que “3 de los comunicadores afectados son mujeres, que ejercen su labor periodística en territorios con alto porcentaje de hostilidad para quienes confrontan al poder y denuncian las arbitrariedades que comete el régimen”.
El documento hace hincapié en que «la denuncia de las agresiones es un derecho y contribuye al registro de la historia y la búsqueda de justicia». Sin embargo, advierten, la autocensura en las denuncias es una evidencia de la «inseguridad que viven los periodistas en el país».
PROCESO ELECTORAL SIN ESPACIO PARA EL PERIODISMO INDEPENDIENTE
El proceso electoral correspondiente a 2021 se llevó a cabo en medio de fuertes señalamientos de parte de la comunidad nacional e internacional respecto a las garantías indispensables y el respeto al derecho de la libre información y cobertura periodística.
Los reporteros de los medios independientes han denunciado que el Consejo Supremo Electoral (CSE), no cumplió con su deber de acreditarlos para la cobertura electoral y las autoridades policiales no han garantizado la seguridad de los hombres y mujeres de prensa que con coraje y valentía buscan información para sus audiencias.
Por otro lado, existe una fuerte denuncia internacional en contra del gobierno de Nicaragua por la negativa de ingreso a reporteros internacionales que pretendían dar cobertura al proceso de votaciones.
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El diario francés “Le Monde” denunció que el gobierno de Nicaragua negó la entrada a su territorio a su periodista Frédéric Saliba el pasado domingo 17 de octubre. El medio indicó que Saliba fue informado, el día antes de su vuelo a Managua, que su boleto de avión había sido cancelado por la aerolínea, justificando una decisión de las autoridades nicaragüenses por «razones migratorias».
Una acción similar denunció el diario hondureño “El Heraldo” luego que las autoridades migratorias impidieron la entrada del equipo periodístico y su conductor que pretendía dar cobertura al proceso electoral en el país.
AMENAZAS DE PROPAGANDISTA
Un caso de agresión contra el periodismo independiente que destaca el reporte de octubre es el del comentarista político subordinado al régimen, Moisés Absalón Pastora, quien “arremetió contra el trabajo de los medios de comunicación independientes en Nicaragua, acusándolos de promover mentiras, odio y de ser ‘terroristas de la comunicación’».
Pastora, que en los años 90 e inicios del 2000, fue un acérrimo defensor del entonces presidente Arnoldo Alemán y duro detractor de Daniel Ortega y el sandinismo, contra quien vociferaba en aquella época, ahora es un fiel orteguista. En la campaña del 2001, cuando el FSLN asumió el color rosado como símbolo, fue Pastora quien apodó a Ortega “peptobismol” comparándolo con el color de ese medicamento antidiarreico.
Según el informe de La Prensa, en uno de sus editoriales de su programa «Detalles del Momento», transmitido por el Estatal Canal 6 de televisión, Pastora “desacredita a los medios independientes e instó a las personas a realizar ‘bloqueos y denuncias’” a sus publicaciones y cuentas.
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Además, el propagandista “amenazó con judicialización y cárcel a periodistas y propietarios de medios de comunicación, que informan sobre la situación nacional bajo una óptica distinta a la del Estado. Y advirtió: ‘tengan cuidado aquellos que desde una identidad contestable afecten mi honra porque yo sí, para establecer un precedente si alguien no los hace antes, los llevaría a la justicia’».
El régimen de Daniel Ortega ha sido cuestionado a nivel nacional e internacional por los constantes atropellos a la libertad de expresión y de prensa. El Organismo internacional Reporteros Sin Fronteras ha colocado al dictador Ortega en la lista de “depredadores de la libertad de prensa”.



