Samantha Jirón, la joven encarcelada por desafiar a la dictadura
Samantha Jirón tiene solo 21 años, pero no es una típica joven de la ‘generación Z’ dedicada a sus propias cosas, ajena a los problemas del mundo. La fuerza de su carácter y sus convicciones la llevaron a dejar de lado las comodidades de una vida sin problemas, para luchar junto a otros jóvenes por la libertad de Nicaragua en 2018.
Este jueves, Samantha cumple 48 horas de arresto arbitrario en una estación de policía de Managua. Terminar en una cárcel era su mayor y la razón que la había motivado a poner en pausa el activismo organizado.
No quería hacer sufrir a su madre la angustia de saberla en manos de quienes en los últimos años la han perseguido, dijo más de una vez.
Durante la represión de abril en Masaya decidió ayudar a la causa dando primeros auxilios a los que caían heridos en las barricadas. Una acción humanitaria que le costó la persecución del régimen que la obligó a dejar atrás a su familia para refugiarse en Costa Rica.
Allí se involucró y ayudó a fundar otras organizaciones como Las Brujas de las Colmenas y la Red de Mujeres Pinoleras, dedicadas a la lucha por el derecho de las mujeres nicaragüenses que huyen de la represión en ese país.
En una entrevista que brindó a Radio Darío en octubre pasado, Samantha contó que la violencia desplegada contra los manifestantes antigubernamentales en 2018 la marcó, lo mismo que el tiempo que tuvo que pasar fuera del país y se vio obligada a poner en pausa su vida y sus metas. «He sufrido mucho por estar lejos de mi familia, perder oportunidades académicas, oportunidades laborales y por saber de que hasta la fecha esto va para largo», confesó. Todo eso la empujó al retorno, aun cuando el peligro para ella no había pasado.
EL RETORNO
Claudia Tenorio, una de sus amigas más cercanas de Samantha en el exilio, cuenta que ella mantuvo en secreto su deseo de volver pronto a Nicaragua.
“Ella había recibido muchas amenazas desde el principio y sabía que era un riesgo regresar al país, pero también sabía que si nos decía la haríamos cambiar de idea”, menciona.
Tenorio la define como una joven alegre, sencilla y poseedora de un liderazgo nato. Teme por la integridad física de su amiga. “Estamos muy preocupados por ella y por eso desde la Red de Mujeres Pinoleras, a través de DESPACHO 505 exigimos su libertad inmediata”.
ESTUDIANTE Y ACTIVISTA
Samantha además de haber sido parte de la Unidad Juvenil y Estudiantil de la Unidad Nacional Azul y Blanco (UNAB), estudiaba Ciencias Políticas y Relaciones Internacionales. Y con frecuencia escribía artículos de opinión para medios independientes.
En uno de esos artículos ella afirma que aunque Nicaragua no está adherida al Estatuto de Roma (instrumento constitutivo de la Corte Penal Internacional), Ortega y Murillo sí pueden ser llevados a la justicia, para que paguen por sus crímenes de lesa humanidad. Y describe los mecanismos que pueden ser usados.
Entre otras razones, la crítica abierta que realizaba la estudiante a la dictadura llevan a Carolina Jirón, madre de Samantha, a culpar directamente de lo que le pase a su hija a Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Este miércoles cuando comprobó que Samantha fue detenida con violencia y retenida en una celda de la estación del Distrito 3 de la Policía, en Managua, denunció que a su hija se la llevaron paramilitares y por eso no le mostraron una orden de arresto, según le contaron testigos de su captura. La buscó en la Dirección de Auxilio Judicial, conocida como el nuevo El Chipote y ahí le indicaron acudir a la unidad policial.
A la madre de Samantha le recibieron la comida y ropa, y le entregaron las prendas que su hija vestía al momento de su secuestro. No le permitieron verla. “Si a mi hija le sucede algo los únicos responsables son ellos”, ha dicho entre lágrimas.
De acuerdo con el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), Jirón es una de las 32 personas que fueron detenidas injustificadamente entre el 5 y 7 de noviembre pasado.



