Ortega nombra de facto «copresidenta de Nicaragua» a su esposa Rosario Murillo

El dictador Daniel Ortega declaró este lunes que en Nicaragua hay dos presidentes, ya que Rosario Murillo, su esposa y vicepresidenta, también es «copresidenta». La designación de facto se da a 13 días de las votaciones generales previstas para el 7 de noviembre.  

“Aquí tenemos dos presidentes porque respetamos el principio de 50-50, o sea aquí tenemos una copresidencia con la compañera Rosario. Todos los días se esta comunicando con nuestro pueblo dando a conocer todo lo que se está haciendo en beneficio de las familias nicaragüenses, sin hacer diferencias políticas, sin hacer diferencias ideológicas allí van las obras multiplicándose todos los días en nuestro país”, expuso el dictador.

Las declaraciones de Ortega se dieron la noche de este lunes durante un acto proselitista donde entregó 250 buses rusos a 35 cooperativas de Managua.

La Constitución Política de Nicaragua establece que el Poder Legislativo lo ejercer “el Presidente de la República, quien es Jefe de Estado, Jefe de Gobierno y Jefe Supremo del Ejército de Nicaragua”.

LEA TAMBIÉN: Rosario Murillo, la autoritaria que ha hecho lo que sea para alcanzar la presidencia de Nicaragua

El vicepresidente debe desempeñar las funciones que indica la Constitución “y las que le delegue el presidente de la República directamente o a través de la ley. La designación de Rosario Murillo como «copresidenta» de Nicaragua viola la constitución.

Las relaciones de Nicaragua con Rusia han experimentado sus mejores momentos desde que Ortega llegó al poder, primero desde 1979 cuando se dio el triunfo de la Revolución hasta 1990, cuando Ortega fue derrotado en las elecciones y luego a partir de 2007 cuando volvió a la Presidencia. El dictador declaró que la cooperación de Rusia ha sido “incondicional”, incluyendo un «aporte invaluable en el campo de la defensa de nuestro país». 

ATAQUES CONTRA ESTADOS UNIDOS

Ortega, quien busca su cuarta reelección en las votaciones de noviembre próximo, invocando el principio de “soberanía” expuso que los nicaragüenses son capaces de defenderla hasta con su vida y volvió con sus ataques contra Estados Unidos.

“No crean que el imperio solamente se pone aquí en Nicaragua a tratar dominarnos y lanzarnos todo tipo de mentiras, de calumnias, de infamias; también lo hacen con la Federación rusa que es una potencia. Y lo hacen con la República Popular China que es otra enorme potencia; y lo hacen incluso con sus aliados europeos, sí. Están acostumbrados a no respetar soberanías, pero tendrán que aprender a respetar soberanías porque la decisión de los pueblos es defender la paz”, dijo.

LEA TAMBIÉN: Nicaragua entra a la clasificación de dictadura o “sultanato” familiar, según Latinobarómetro

Ortega evitó referirse a la detención del presidente y vicepresidente del Consejo Superior de la Empresa Privada (Cosep) Michael Healy y Álvaro Vargas. Tampoco habló de la reciente resolución del Consejo Permanente de la Organización de Estados Americanos (OEA) donde demandan la liberación inmediata de los presos políticos.

BUSES RUSOS NO SON DONADOS

El transporte urbano colectivo que atiende los 12 municipios más grandes del país, cuenta con una flota de 1,320 unidades que trasladan diariamente a 1.1 millones de personas. Mientras que el transporte intermunicipal cuenta con una flota de 3,598 unidades y moviliza un promedio de 430 mil pasajeros diario.

Según Ortega, desde el 2009 hasta la fecha han llegado al país, 1,100 buses rusos, de los cuales 380 arribaron en el 2009; en el 2012 llegaron 170 unidades más. Para este 2021, compraron 550 buses de los cuales 250 buses están destinados para los transportistas de Managua y los 300 que llegarán en diciembre, para León, Chinandega, Estelí, Matagalpa, Tipitapa, Granada, Juigalpa, Masaya, Jinotepe, Boaco, Jinotega.

Los buses non son donados a los transportistas, sino financiados a un plazo de 10 años. Las 550 nuevas unidades fueron adquiridas por un préstamo de 19.85 millones de dólares.

Esta entrega se dio a pocos días de los comicios generales, los cuales son cuestionados por la oposición y por la comunidad internacional porque la dictadura eliminó la competencia política, dejó candidatos a su medida y no habrá observación internacional.