Negocio con migrantes: Cobro de 150 dólares por ingresar a Nicaragua y seguir hacia Honduras

SAN CARLOS, RÍO SAN JUAN- Cientos de migrantes de distintos países están llegando de forma masiva al municipio de San Carlos, en Río San Juan, en el límite sur de Nicaragua. Cruzar territorio nicaragüense es parte de la ruta obligatoria para seguir en su travesía hacia el norte, pero esto solo es permitido por las autoridades migratorias nicaragüenses contra pago de una tasa de 150 dólares por persona, aplicable a niños.

El cobro migratorio es el costo más alto que deben asumir los migrantes en su desplazamiento hacia Honduras, y resulta “muy elevado” para quienes viajan en familia, según comentaron a DESPACHO 505 algunos extranjeros que el domingo 10 de octubre buscaban apurados continuar su viaje.

Según pudo constatar un equipo de este medio, el fenómeno migratorio es palpable en la terminal de buses del municipio, donde los grupos de extranjeros se aglomeran con el interés de viajar hacia Managua para conseguir transporte con destino a Honduras.

Lugareños contaron que desde hace un mes la afluencia de migrantes ha aumentado significativamente en San Carlos, lo que explica la saturación en el servicio de transporte que conecta con la capital.

DESPACHO 505 pudo constatar desde el lugar el arribo masivo de extranjeros procedentes de Haití, aunque también había presencia de ciudadanos de Cuba y Bangladesh.

150 DÓLARES POR CRUZAR NICARAGUA

Ciudadanos de Haití, Cuba y Bangladesh hacían fila este domingo en la terminal de buses de San Carlos, Río San Juan, para comprar un boleto de transporte hasta Managua. Foto: DESPACHO 505

Migrantes consultados afirmaron que Migración y Extranjería de Nicaragua les exige un pago de 150 dólares por persona, incluso niños, para poder entrar y seguir su ruta hacia Honduras.

Ninguno de los entrevistados accedió a ser grabado. Los haitianos no podían sostener una plática en español, mientras que los cubanos, no quisieron dar declaraciones. De igual forma, los ciudadanos de Bangladesh tenían problemas para comunicarse en español e inglés.

Además, dentro de la terminal de buses de San Carlos siempre hubo presencia de los oficiales de Migración, así como agentes de policía y efectivos del Ejército de Nicaragua.

En la terminal de buses, DESPACHO 505 observó el vaivén de microbuses que trasladan migrantes desde la comunidad San Pacho, en donde funciona el puesto fronterizo de la zona que se les permite cruzar con el pago de los 150 dólares por persona.

LA TERMINAL

A las 8 de la mañana del 10 de octubre la terminal de buses del municipio de San Carlos no daba abasto debido a la gran cantidad de extranjeros que esperaban abordar los buses hacia Managua.

Los comedores del lugar también lucían repletos, la mayoría de los clientes eran haitianos. Los que no podían pagar por una mesa con sillas, se acomodaban en las aceras de la terminal con todo y sus equipajes. Había madres con sus bebés acostadas en el piso.

Una trabajadora de un local de comida de la terminal de buses, contó que es usual que algunos viajeros pernocten en la terminal ya que muchos no viajan con dinero suficiente para cubrir los costos de hospedaje.

Asegura que son miles de personas las que han pasado por la terminal en las últimas semanas. “Son muchos, y ellos llegan en grupos”, resaltó la trabajadora del comedor.

Entre las dificultades que enfrentan los migrantes que llegan a San Carlos es la falta de baños públicos. El único servicio higiénico que existe es privado y se forman extensas filas para poder acceder. Algunas madres bañan a sus hijos en un grifo ubicado al lado de estos baños.

MIGRACIÓN VIGILA CADA VIAJE

Cientos de migrantes se aglomeran en la terminal de buses de la ciudad de San Carlos en Río San Juan, el lugar permanece vigilado por agentes de policía y personal de Migración. Foto: DESPACHO 505

A las 12 del mediodía salió el primer bus hacia la terminal de buses del mercado Mayoreo en Managua, pero no todos los que aguardaban desde hacía horas lograron viajar.

El momento de abordar es caótico debido a las limitación que tienen los migrantes haitianos y asiáticos para entender las instrucciones en español. El conductor del bus perdía la paciencia y les gritaba. Muchos terminaron viajando de pie, incluso mujeres con niños en brazos, muchos en llanto.

El equipo de DESPACHO 505 abordó el bus que partió a las dos de la tarde hacia Managua. Al igual que el anterior, la mayoría de las plazas del bus las ocuparon los migrantes haitianos, un pequeño grupo familiar de cubanos y otro de asiáticos. Una parte realizó el largo viaje en pies y apretados, ya que en los buses no es exigida ninguna medida de bioseguridad ante el riesgo de contagio de Covid-19.

Previo a la salida, un oficial oficial de migración subió a la unidad para anotar en un papel la cantidad e extranjeros que viajaban, clasificados por país de origen. Una vez que la capacidad del bus estaba a tope, el oficial de migración bajó de la unidad y emprendió la marcha.

Anotar que si bien el precio del pasaje de San Carlos a Managua es de 200 córdobas, un haitiano dijo que en la boletería pagó 6 dólares, que según la tasa de cambio vigente equivale a 210 córdobas. Esta situación no es regulada y por la dificultad del idioma muchos afectados no denuncian.

RETENES EN LA CARRETERA

Agentes de policía y personal de la Dirección de Migración y Extranjería colocan retenes para supervisar la movilización de migrantes desde San Carlos hasta la capital. Foto: DESPACHO 505

En la ruta hacia Mangua, el bus que abordó el equipo de este medio hizo paradas en dos retenes. La primera en la salida de San Carlos, donde las autoridades policiales y de Migración solo revisaron el maletero del bus y dieron un vistazo al interior. Luego en el sector de Morrito, había otro reten donde las autoridades hicieron bajar a algunos de los extranjeros que viajaban de pie, mientras otros solicitaron sus documentos de viaje a otros migrantes.

El bus llegó a las 7:30 de la noche a la terminal de buses del Mayoreo en Managua. Los haitianos y los asiáticos al bajarse del bus abordaron inmediatamente otro transporte que los llevaría hacia el puesto fronterizo de El Espino, en Madriz. Para este viaje los transportistas cobran 10 dólares por persona.