Compra de armas, tecnología bélica y operaciones secretas: el nuevo convenio militar del régimen con Rusia

La alianza militar entre Rusia y la dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo en Nicaragua entró en una nueva fase. Moscú y Managua firmaron un acuerdo que amplía el alcance de la cooperación militar rusa en el país: desde el suministro de armamento y la modernización de equipos bélicos hasta el desarrollo conjunto de tecnología militar. El convenio también establece cláusulas de confidencialidad que restringen la divulgación y el acceso público a información relacionada con determinadas operaciones militares.

El documento suscrito en septiembre y publicado oficialmente en Rusia el 29 de octubre, permite conocer los términos de una relación militar que han estrechado en los últimos años mediante distintos convenios. La diferencia es que esta vez se concentran en un terreno distinto: el armamento y la tecnología militar.

Una de las particulares del acuerdo revisado por DESPACHO 505 es que establece el marco para futuras operaciones militares, como la posibilidad de negociar nuevas adquisiciones de armas, transferir tecnología y desarrollar proyectos militares conjuntos.

El artículo 3 dispone que las organizaciones autorizadas de ambos países —el Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar de Rusia y a la Comandancia General del Ejército de Nicaragua— podrán suscribir contratos para determinar qué equipos se suministrarán, qué servicios se prestarán y cómo se financiarán. Esto les da carta blanca para negociar esas operaciones sin necesidad de aprobar un nuevo tratado general para cada adquisición.

El negocio: armas, repuestos y especialistas rusos

El primer artículo del convenio define el alcance de la cooperación. Además de la entrega de armas y equipos militares, contempla su reparación y modernización, el suministro de repuestos y componentes, la prestación de servicios especializados y la participación de sus expertos en proyectos conjuntos.

También abre la posibilidad de establecer vínculos para desarrollar y fabricar productos militares. La ejecución del convenio estará en manos del Servicio Federal de Cooperación Técnico-Militar de Rusia y de la Comandancia General del Ejército de Nicaragua, designados como organismos responsables de coordinar las actividades.

Ambas instituciones podrán negociar contratos específicos para determinar qué equipos se suministrarán, en qué condiciones y bajo qué mecanismos de pago.

Los dos países también acordaron crear una comisión intergubernamental de cooperación técnico-militar, encargada de coordinar la aplicación del convenio y dar seguimiento a los proyectos que se desarrollen.

Información «secreta»

Uno de los apartados más relevantes es el artículo 5, que regula la confidencialidad. Establece que la información intercambiada o elaborada conjuntamente durante la cooperación no podrá entregarse a terceros sin autorización previa y escrita de la otra parte.

El texto contempla categorías de información restringida tanto en Rusia como en Nicaragua y remite a un acuerdo bilateral de protección de información secreta firmado en febrero de 2010.

La disposición no declara automáticamente secretas todas las actuaciones, pero establece mecanismos para proteger determinada información relacionada con las operaciones militares.

Las partes no definen qué información sobre futuras adquisiciones, compromisos financieros o servicios contratados podrá conocer la ciudadanía y qué datos quedarán sujetos a reserva.

Las restricciones se extienden al armamento y los equipos suministrados. Nicaragua no podrá venderlos ni transferirlos a terceros países, organismos internacionales o particulares sin el consentimiento previo y por escrito de Rusia. La misma obligación se aplica a Moscú respecto del material que pudiera recibir de Managua.

La cooperación también incluye reparación, mantenimiento, modernización y formación de personal, así como el desplazamiento de especialistas y su acceso a instalaciones militares.

Este acuerdo tendrá una vigencia inicial de cinco años y se renovará automáticamente por períodos iguales, salvo que alguna de las partes comunique su intención de terminarlo al menos seis meses antes.

La última página recoge las firmas de los representantes de ambos países, aunque no identifica sus nombres ni cargos. Según el propio documento, la firma se realizó en Moscú y Managua durante septiembre de 2026.

La sustitución del acuerdo de 2001 marca una nueva etapa en las relaciones militares entre Rusia y Nicaragua. A diferencia de los contratos de adquisición de armamento, el convenio no revela operaciones concretas, pero proporciona el marco jurídico para negociarlas y ejecutarlas durante los próximos años.

La firma del convenio se suma a la autorización otorgada por Ortega y Murillo para el ingreso a Nicaragua de nuevos contingentes militares rusos durante el primer semestre de 2027.

El pasado 29 de octubre, el régimen oficializó el permiso para la llegada de tropas, buques y aeronaves de Rusia para realizar ejercicios con fuerzas especiales, unidades navales, aéreas y antiaéreas del Ejército de Nicaragua, además de operaciones de adiestramiento en el Caribe y el Pacífico. La autorización contempla tres contingentes rotativos que suman 180 efectivos, sin precisar cuántos militares permanecerán simultáneamente en el país.