
Descubren el ‘punto débil’ del hantavirus andino y abren la vía para posibles tratamientos
Un equipo de científicos ha logrado revelar un importante enigma médico al descubrir el ‘punto débil’ del ‘hantavirus andino’ y cómo se adhiere a las células humanas para iniciar una infección, lo que podría abrir la puerta al diseño de terapias o medicamentos antivirales para combatir esta peligrosa familia de virus que transmiten los roedores.
Este virus, que es endémico en algunas regiones de Argentina y Chile, provocó una crisis el pasado mes de abril al detectarse un brote a bordo del crucero MV Hondius, que realizaba una travesía turística por el Atlántico Sur, y tres personas fallecieron y una decena resultaron contagiadas antes de que el barco atracara en Tenerife para proceder al desembarco controlado, el aislamiento y la repatriación de los pasajeros.
Ahora, mediante técnicas avanzadas de microscopía, los investigadores han podido determinar que la proteína de la espícula del virus -la ‘llave’ o puerta de entrada a ese virus- necesita una estructura cuadrada completa para capturar un receptor celular muy específico (el llamado ‘PCDH1’).
Este hallazgo explica también cómo el patógeno consigue evadir los anticuerpos naturales gracias a una cavidad profunda que bloquea el acceso de las defensas corporales, y a partir de esta vulnerabilidad estructural, los expertos podrían en el futuro diseñar terapias innovadoras y medicamentos antivirales para combatir esta peligrosa familia de virus transmitida por roedores.
El descubrimiento lo han logrado investigadores del Albert Einstein College of Medicine de Estados Unidos, en colaboración con científicos del Institut Pasteur de Francia y del LSU Health Shreveport estadounidense, y los resultados se han publicado hoy en la revista Nature.
“Hace ocho años, descubrimos que el hantavirus andino infecta las células humanas mediante una proteína específica en la superficie celular, llamada receptor, pero no lográbamos comprender exactamente cómo el virus la reconocía”, ha explicado el investigador Kartik Chandran, doctor en microbiología e inmunología y profesor del Albert Einstein College.
El nuevo trabajo resuelve ese enigma, al revelar una nueva forma en que un virus puede capturar a su receptor durante la infección, ha destacado el investigador, y ha valorado que también han sugerido cómo se puede combatir con terapias dirigidas a explotar la vulnerabilidad viral resultante.
Una peligrosa familia de virus
Los hantavirus son una gran familia de virus transmitidos principalmente por roedores, y pueden causar enfermedades graves y, en ocasiones, mortales, como el síndrome pulmonar por hantavirus, una enfermedad respiratoria grave que puede provocar insuficiencia respiratoria rápidamente.
Las infecciones en humanos se producen principalmente por la inhalación de partículas virales presentes en el aire, como la orina, las heces o la saliva de roedores infectados, y de los más de veinte hantavirus conocidos que afectan a los humanos, el virus ‘andino’ es el único que se transmite de persona a persona, generalmente por contacto cercano y prolongado.
El resumen que ha facilitado el Albert Einstein College of Medicine cita en concreto el brote ocurrido este año en el crucero que recaló en España como un ejemplo «dramático» de esta capacidad de contagio.
Como parte de su investigación para comprender lo que sucede al inicio de la infección, cuando el virus ‘andino’ entra en contacto con una célula humana, los investigadores utilizaron sofisticadas técnicas de ‘microscopía crioelectrónica’ para revelar su estructura con gran detalle.
Este avance se logró gracias a métodos innovadores, como una estructura diseñada con inteligencia artificial, que permitió que la espícula cuadrada del virus se mantuviera intacta en un tubo de ensayo.
«La mejor manera de demostrar la existencia de un ave rara es fotografiarla», según el investigador español Pablo Guardado-Calvo, subdirector del Departamento de Virología y jefe de la unidad de Biología Estructural de Enfermedades Infecciosas del Instituto Pasteur.
A su juicio, este trabajo crea una visión unificada de la interacción hantavirus-receptor que podría ayudar a concebir y a descubrir nuevas estrategias de protección que funcionen de una manera generalizada contra estos patógenos de alto riesgo.



