Asesinan a balazos a un pastor evangélico y a su padre de 93 años en su casa en El Cuá, Jinotega

Un pastor evangélico y su padre, fueron asesinados a balazos dentro de su vivienda en El Cuá. Es el tercer crimen de estas características registrado en menos de 40 días en Jinotega, un departamento golpeado por una serie de asesinatos que hasta ahora no han sido esclarecidos por la Policía.

Las víctimas fueron identificadas como Noel Espinoza Zeledón, de 49 años, pastor de una iglesia evangélica, y su padre, Roberto Espinoza Reyes, de 93. Ambos se encontraban en su casa, ubicada en la comarca Sonora, jurisdicción del municipio de El Cuá.

Tres presuntos asaltantes llegaron a la vivienda aproximadamente a las 5:40 de la tarde de este lunes. Cuando Espinoza Zeledón trató de impedir que ingresaran, los hombres abrieron fuego y mataron al pastor y a su padre.

El doble asesinato se suma a otros dos casos ocurridos desde principios de agosto en el departamento de Jinotega. En menos de 40 días, tres padres y sus hijos han sido asesinados a balazos dentro de sus propias viviendas. Ninguno de esos crímenes ha sido esclarecido por la Policía.

Crímenes en impunidad

El primero asesinato ocurrió la tarde del 2 de agosto en la comunidad Las Quebradas, de la microrregión de Wamblán, municipio de Wiwilí. Un hombre llegó hasta una vivienda y mató a balazos a Nahúm Aguirre Espinoza y a su hijo Juan Aguirre, de 18 años.

Diecisiete días después, durante la mañana del miércoles 19 de agosto, sujetos fuertemente armados llegaron a una casa de la comunidad Santa Brisa de Parpar, también en la microrregión de Wamblán, y mataron a Esaú Laguna, de 47 años, y a su hijo Amasaías Laguna Rodríguez, de 16.

Los tres asesinatos doble forman parte de una sucesión de hechos violentos registrados en diferentes zonas de Jinotega. Entre julio y lo que va de septiembre, 11 personas han sido asesinadas a balazos en el departamento.

En uno de esos casos, la víctima fue sacada de su vivienda, ubicada en la microrregión de Ayapal, municipio de San José de Bocay, antes de ser asesinada a balazos.

Otro de los crímenes ocurrió el 26 de julio en la comarca La Esperanza, municipio de Wiwilí. Santos Salvador Hernández, de 59 años, fue asesinado a balazos y posteriormente decapitado.

La sucesión de asesinatos ha provocado preocupación entre la población de Jinotega, mientras persiste la falta de respuestas de la Policía sobre el esclarecimiento de los casos.