«Nicaragua cruzó el umbral crítico»: el duro mensaje de la región a Ortega y Murillo tras la votación 29-1 en la OEA
El 29-1 con el que la OEA decidió llevar la crisis de democracia en Nicaragua a una reunión urgente de cancilleres dejó algo más que una mayoría absoluta. Países con posiciones distintas frente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo coincidieron en que la eliminación de las elecciones ha llevado la crisis a un nuevo límite y que la organización debe discutir qué hacer a partir de ahora.
Ecuador lo resumió en una frase: «Nicaragua cruzó el umbral crítico». Costa Rica advirtió de que «la indiferencia y la inacción no pueden ser nuestra respuesta», mientras Colombia alertó de que las reformas en marcha conducen a la «eliminación de toda competencia política real».
México y Brasil en cambio quedaron en solitario. El diplomático mexicano ante la OEA, Alejandro Encinas Rodríguez, defendió que su país no considera que la crisis política y de derechos humanos en el país represente una amenaza a la paz o la seguridad regional.
Encinas Rodríguez explicó que la posición de México responde a su «estricto apego» a los derechos humanos, al marco constitucional mexicano y advirtió que cualquier resolución podría abrir la puerta a la intromisión en los asuntos internos de un Estado que ya no forma parte de la OEA.
Agregó que puede generar dinámicas de confrontación, profundizar el aislamiento de Nicaragua, y lejos de favorecer una solución pacífica, podrían provocar una mayor desestabilización.
Ecuador: la reunión no es un cierre al diálogo
Entre los países que respaldaron la convocatoria, Ecuador dijo que el anuncio de Ortega del pasado 19 de julio de que no volverán a celebrarse elecciones llevó la crisis a una nueva dimensión.
«La situación de Nicaragua cruzó el umbral crítico», afirmó su representante. El diplomático ecuatoriano señaló también las reformas constitucionales dirigidas a excluir permanentemente de la participación política a cualquier persona considerada opositora.
Para Quito, ambos elementos representan «un intento deliberado de abolir el principio de alternancia en el poder, eliminar el pluralismo político y consolidar un régimen que niega al pueblo nicaragüense su derecho soberano a elegir libremente a sus gobernantes».
Ecuador defendió además que «una reunión de ministros de Relaciones Exteriores no es una reunión que vaya en contra de puentes y de la generación de paz. Todo lo contrario, es el mecanismo institucional, legal y legítimo previsto para ello»
Colombia advierte del cierre de la competencia política
Colombia también puso el foco en el alcance de las reformas que prepara el régimen. Su delegación señaló que supondrían «un paso adicional hacia el cierre del espacio democrático y la eliminación de toda competencia política real en Nicaragua».
Su representante igualmente destacó las disposiciones destinadas a excluir de la participación electoral a ciudadanos y organizaciones opositoras calificadas por las autoridades como contrarias al orden establecido, incluidas personas a las que el propio régimen retiró la nacionalidad.
Para Colombia resulta «particularmente preocupante» que un proceso de esa trascendencia institucional avance «sin garantías de participación genuina» y «sin condiciones de pluralismo político».
Su delegación defendió por ello que los cancilleres examinen de forma colectiva la situación de Nicaragua y “adopten las medidas que en derecho correspondan”.
Costa Rica: la crisis ya desborda las fronteras de Nicaragua
Costa Rica vinculó su voto al «progresivo desmantelamiento de las instituciones democráticas», el cierre del espacio cívico, las restricciones a las libertades fundamentales y la persecución de las voces críticas.
El país vecino sostuvo que las reformas y las declaraciones oficiales confirman la intención de eliminar definitivamente «el pluralismo político y las elecciones como un mecanismo legítimo de acceso al poder».
Costa Rica recordó que como país vecino le ha tocado asumir el impacto de la crisis como refugio de miles de nicaragüenses que han buscado protección en su territorio y cerró su intervención con una advertencia: «Frente a su quebrantamiento sistemático, la indiferencia y la inacción no pueden ser nuestra respuesta”.



