Báez denuncia a los tiranos de “mentes empobrecidas” que desmantelan la democracia e imponen “la dictadura del pensamiento único”

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, denunció este domingo a los regímenes sostenidos por “mentes empobrecidas” e intolerantes que, bajo el pretexto de representar al pueblo, desmantelan las instituciones democráticas e imponen “la dictadura del pensamiento único”.

“Detrás de los regímenes que se imponen arrebatando la dignidad y la libertad de las personas siempre hay mentes empobrecidas, intolerantes, incapaces de escuchar y dialogar, para quienes solo cuentan sus propias ambiciones”, afirmó Báez durante su homilía del XX Domingo del Tiempo Ordinario, pronunciada este 16 de agosto en Miami.

El religioso no mencionó directamente al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo; sin embargo, su mensaje se produce casi un mes después de que Ortega anunciara que no volverá a haber elecciones y ordenara una nueva reforma constitucional.

Báez sostuvo que la rigidez mental, cuando se traslada al ejercicio del poder y al destino de los pueblos, termina convirtiéndose en una tragedia.

“Encerrados en sus ideas y en sus proyectos de poder, viven en un mundo paralelo, ignorando la realidad. Bajo el pretexto de ser los únicos capaces de representar al pueblo, no dudan en desmantelar las instituciones democráticas e imponer la dictadura del pensamiento único”, advirtió.

Regímenes encerrados en sus ambiciones

El obispo vinculó el autoritarismo con la incapacidad para escuchar, dialogar y reconocer una realidad distinta de la construida desde el poder. También señaló que detrás de esos regímenes prevalecen las ambiciones de quienes los controlan por encima de la dignidad y la libertad de las personas.

“La intolerancia, los totalitarismos, el racismo, el desprecio al extranjero o a otras religiones son formas de exclusión que dañan la convivencia humana. De nada sirven las ideas sin amor: son dañinas y siempre desembocan en nuevas idolatrías”, expresó.

La reflexión de Báez partió del pasaje evangélico sobre la mujer cananea que suplicó a Jesús la curación de su hija. El obispo destacó la capacidad de Jesús para escucharla, dejarse interpelar por su sufrimiento y superar los condicionamientos culturales y religiosos de su época.

A partir de ese relato, contrapuso la apertura al diálogo y a la compasión con la rigidez de quienes se aferran a sus ideas y se niegan a reconocer el dolor ajeno.

“Ser flexibles y dialogantes no es debilidad; ceder no siempre es perder. La rigidez mental revela pobreza humana y casi siempre oculta heridas no resueltas”, señaló.

Según Báez, la actitud de Jesús muestra que una persona puede revisar sus propias convicciones cuando estas chocan con una realidad que exige humanidad y compasión. “Pudo más su compasión que sus ideas”, resumió.

“Hay que saber escuchar”

El religioso también llamó a evitar las visiones que excluyen a quienes piensan, viven o creen de manera distinta. Advirtió que ninguna concepción política, religiosa o intelectual puede colocarse por encima del sufrimiento humano.

“El evangelio de hoy nos invita a no quedarnos encerrados en nuestros propios intereses e ideas, ignorando el dolor humano y levantando barreras entre las personas y los pueblos. No hay que instalarse cómodamente en el reino de las ideas”, manifestó.

Báez también cuestionó la utilización de expresiones religiosas y éticas que se apartan de la bondad y se convierten en instrumentos de exclusión.

“Son inútiles e inhumanas la religiosidad excluyente, la ética vacía de bondad y la intelectualidad sin sabiduría. Hay que saber escuchar a los demás, aunque piensen diferente, y vivir siempre abiertos a la realidad con sus dolores y contradicciones”, afirmó.