Oposición presiona al CARICOM en la OEA para activar una cumbre de cancilleres sobre Nicaragua
Las organizaciones opositoras nicaragüenses en el exilio han puesto en marcha una nueva ofensiva diplomática en la Organización de los Estados Americanos (OEA) y pidieron a los jefes de misión de los países miembros de la Comunidad del Caribe (CARICOM) que las declaraciones de condena se transformen en acciones multilaterales vinculantes para los estados en el marco del sistema interamericano.
La iniciativa de la diáspora ocurre en un momento de alta tensión política dentro del organismo regional. El pasado 5 de agosto, el Consejo Permanente de la OEA abordó de emergencia la crisis de Nicaragua tras las recientes reformas promovidas por Daniel Ortega y Rosario Murillo, las cuales clausuran definitivamente los espacios de competencia electoral de cara al futuro.
Durante esa sesión, delegaciones clave como la de Estados Unidos elevaron el tono y manifestaron de forma abierta que el tiempo de la retórica diplomática se ha agotado, instando al resto de los Estados miembros a intervenir de manera conjunta al considerar que los efectos colaterales de la crisis de Nicaragua afectan la seguridad de toda la región.
Sin embargo, la adopción de medidas colectivas dentro de la OEA requiere de mayorías calificadas que el bloque continental aún no logra consolidar. Es precisamente en ese escenario que la oposición presiona a los países del Caribe.
Piden apoyar una convocatoria de cancilleres
En la carta exhortan a las delegaciones del CARICOM a «respaldar con sus votos la convocatoria urgente de una Reunión Extraordinaria del Consejo de Ministros de Relaciones Exteriores de la OEA sobre Nicaragua».
Buscan así elevar el debate al más alto nivel, un mecanismo que abre las puertas a resoluciones de mayor peso vinculante dentro del sistema interamericano.
La oposición sostiene que la crisis de Nicaragua ya no puede ser tratada bajo los principios de no intervención en asuntos internos, pues la inestabilidad en el país representa un problema de seguridad para el continente entero.
Los opositores exigen una evaluación exhaustiva de los efectos de la crisis fuera de las fronteras nacionales, denunciando de manera directa «la persecución transnacional, la migración forzada, el crimen organizado y las relaciones de Nicaragua con potencias extra hemisféricas».
En ese sentido, sitúan las alianzas geopolíticas de la dictadura con países como Rusia o China como un factor de inestabilidad directa para las Américas.
La presión de la diáspora coincide además con la activación del Grupo Voluntario de la OEA sobre Nicaragua, la instancia creada para mantener el monitoreo continuo de la crisis y que actualmente se encuentra bajo la copresidencia de Chile y Canadá.
Este grupo de trabajo sostuvo una reunión este miércoles en la sede de la OEA en Washington para evaluar las reformas constitucionales con las que el régimen eliminará las elecicones e impondrá una presidencia renovable con un mandato de siete años en el país.
El escrutinio sobre Nicaragua sigue a pesar de haber formalizado su retiro de la OEA en noviembre de 2023. El país sigue siendo monitoreado bajo los compromisos de la Carta Democrática Interamericana.
Al apelar al CARICOM, la oposición busca quebrar la indecisión o neutralidad de algunas capitales del Caribe que históricamente han frenado resoluciones de mayor impacto.



