Silvio Báez: El fin de la dictadura «no caerá del cielo», hace falta un liderazgo que devuelva la esperanza
Las dictaduras no son derrotadas «por arte de magia». La solución para arrancar de raíz ese mal que oprime a pueblos enteros, incluido Nicaragua, «no caerá del cielo». Así de tajante fue el mensaje que el obispo auxiliar de Managua, Silvio Báez, dirigió a quienes se perfilan como líderes de la oposición. El religioso los instó a superar sus divisiones, despojarse de las ambiciones personales y acercarse a una población agotada por el miedo y la desesperanza.
Báez afirmó que quienes viven sometidos a la opresión enfrentan no solo estructuras de poder que «parecen inamovibles», sino también la ausencia de un liderazgo cercano a la ciudadanía y de una solidaridad internacional más decidida. En ese contexto, advirtió que la salida dependerá de la capacidad de las sociedades para dejar atrás sus fracturas y trabajar por el bien común.
«Hay pueblos enteros cansados y agobiados por el miedo, el engaño y la opresión. Pueblos que caminan heridos, con incertidumbre, hambrientos de libertad, paz y justicia. Hay gente agobiada porque el tiempo pasa y las cosas no cambian; aumenta el sentido de impotencia frente a estructuras de poder que parecen inamovibles; falta un liderazgo cercano al pueblo que contagie esperanza; y se echa de menos una solidaridad internacional más clara y eficaz. Jesús también quiere dar descanso a los pueblos oprimidos», exhortó.
La reflexión del obispo, desterrado por el régimen desde 2019, partió del pasaje del Evangelio de Evangelio de Mateo en el que Jesús bendice al Padre por revelar su mensaje a los «sencillos» y no a los «sabios y entendidos». A partir de esa lectura, Báez sostuvo que las sociedades sometidas por quienes ejercen el poder con soberbia necesitan dirigentes capaces de escuchar a la población, compartir sus sufrimientos y anteponer el servicio al pueblo a las ambiciones personales.
Las palabras de Báez llegan cuando, tras más de ocho años de crisis sociopolítica en Nicaragua, la construcción de una oposición unificada sigue siendo uno de los principales desafíos para quienes buscan una salida democrática. Los intentos de articular un liderazgo común entre organizaciones políticas, movimientos cívicos y sectores del exilio han estado marcados por divisiones internas y diferencias ideológicas.
La salida requiere decisiones
El obispo insistió en que la esperanza para esos pueblos no llegará de manera espontánea ni por el simple paso del tiempo.
«Este descanso que Jesús nos ofrece no caerá del cielo como algo mágico, sino que será el fruto de decidirnos a caminar iluminados por la sabiduría del Evangelio», afirmó.
Añadió que ese cambio solo será posible cuando las personas aprendan a convivir desde el respeto y abandonen las disputas internas.
«Surgirá cuando cultivemos un trato más respetuoso y solidario entre nosotros, cuando renunciemos a desgastarnos en divisiones inútiles y cuando aprendamos a sustituir las ambiciones personales por la lucha en favor del bien común», señaló.
Dios no está con quienes se consideran superiores
En la primera parte de su homilía, Báez explicó que Jesús revela el mensaje de Dios a quienes tienen un corazón sencillo y permanece oculto para quienes se dejan dominar por la soberbia.
Según dijo, los «sabios y entendidos» del Evangelio representan a quienes se consideran superiores por su conocimiento, su poder o el cumplimiento de normas, mientras que los «sencillos» son capaces de reconocer la cercanía de Dios porque no están aferrados a privilegios.
«Nos quedamos sin entender a Jesús cuando el orgullo pesa más que la bondad, cuando nos creemos mejores que otros por cumplir ciertas normas, cuando somos muy religiosos pero poco humanos», afirmó.
También advirtió que es imposible conocer verdaderamente a Dios cuando se anteponen «los preceptos al amor» o «la ley al rostro concreto del hermano que sufre»



