ONU: Ortega y Murillo también cometen crímenes de lesa humanidad con dimensión de género

La dictadura de Daniel Ortega y Rosario Murillo ha cometido crímenes de lesa humanidad con dimensión de género desde abril de 2018, concluye un nuevo informe del Grupo de Expertos en Derechos Humanos sobre Nicaragua de Naciones Unidas.

El Grupo determinó que se han cometido, prima facie, los crímenes de encarcelación, tortura (incluida la violencia sexual), desaparición forzada, deportación y persecución por motivos políticos contra mujeres defensoras, periodistas y personas LGBTIQ+.

Aunque el motivo principal es político, el género de las víctimas influyó en su elección, en la forma de reprimirlas y en los impactos que han sufrido. 

El informe denuncia que, a pesar de un discurso oficial que pregona la igualdad, las autoridades nicaragüenses “persiguen activamente” a estas personas para silenciar la disidencia y la represión estatal “ha utilizado el género como instrumento de control, humillación y silenciamiento”. 

Cientos de defensoras de derechos humanos, feministas, periodistas y mujeres del colectivo LGBTIQ+, así como lideresas políticas, comunitarias, campesinas, indígenas y afrodescendientes, y familiares de personas opositoras han sufrido discriminación, agresiones y persecución política “alimentadas por estereotipos de género y la manipulación de roles de cuidado, y profundizadas por prejuicios sociales”.

“En particular, Nicaragua ha empleado formas específicas de violencia de género y represión contra mujeres que desempeñaban un papel activo y visible en la vida pública, política y comunitaria del país”, dijo Ariela Peralta Distéfano, experta del Grupo.

Casi mil mujeres han pasado por las cárceles del régimen

Entre abril de 2018 y abril de 2026, al menos 988 mujeres han sido detenidas arbitrariamente en el país.

Extraoficialmente, se estima que al menos 15 mujeres y 8 personas LGBTIQ+ fallecieron en el contexto de las protestas de 2018.

En las cárceles, por ejemplo, la tortura y los malos tratos incluyeron formas claras de violencia sexual y de género, incluida la violación, según el informe. 

Se documentaron insultos sexistas, amenazas de violación, desnudez forzada y requisas corporales abusivas en centros de detención como “El Nuevo Chipote” y “La Esperanza”. 

Una mujer entrevistada relató cómo fue obligada a desnudarse y hacer sentadillas frente a cuatro oficiales hombres que se burlaban de ella

La maternidad como arma contra las presas políticas

El informe incluye testimonios que evidencian cómo la dictadura ha convertido el rol de “cuidadora” en una vulnerabilidad. En los interrogatorios contra las presas políticas se utiliza el concepto de «mala madre» para quebrar psicológicamente a las detenidas, amenazándolas con quitarles la custodia de sus hijos a través del Ministerio de la Familia.

Asimismo, las mujeres detenidas subrayan con frecuencia que fueron sometidas a insultos sexistas, amenazas de violación, desnudez forzada, acoso sexual, aislamiento, restricción de visitas familiares y privación de atención médica adecuada.

Los expertos indican que la represión política contra mujeres ha generado un impacto directo contra sus hijos e hijas, incluso menores de edad, en contravención del principio del interés superior de la niñez.

“Hemos observado que los impactos de estas violaciones han sido profundos, interconectados y diferenciados según el género de la víctima”, resaltó Jan-Michael Simon, Presidente del Grupo de Expertos. 

El mito la “igualdad” 

El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo presumen constantemente de igualdad de género en sus políticas y la obligatoriedad de “50 y 50” entre hombres y mujeres para los cargos de elección popular y dirección.

“Pero las mujeres que nombra en sus instituciones se limitan a cumplir órdenes, no las dan», explica Reed Brody, experto del Grupo. 

“Para las autoridades, la mujer ideal es madre, obediente y silenciosa. A las que desafiaron ese molde — defensoras, periodistas, lideresas indígenas, feministas — las presentaron como enemigas del pueblo y las persiguieron como tales. La igualdad pregonada por el Gobierno termina donde empieza la crítica”, continúa.

Para la realización de este informe, entre agosto de 2025 y marzo de 2026, se realizaron 70 entrevistas y 21 reuniones específicas sobre género. Se analizaron testimonios directos de víctimas, testigos, expertos y exempleados estatales, complementados con 208 documentos suplementarios para corroborar la información.

El Grupo instó al régimen a poner fin a todas las formas de represión y persecución contra mujeres opositoras o percibidas como tales, y contra sus familiares, especialmente a las medidas y prácticas que manipulan el género, la orientación sexual o la identidad de género de las víctimas.