«A Brooklyn Rivera lo asesinó la dictadura»
La muerte de Brooklyn Rivera, uno de los líderes indígenas más influyentes de Nicaragua y referente histórico de la lucha por los derechos del pueblo miskito, ha desatado una ola de acusaciones contra el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo que ordenó su captura en 2023 y ahora lo reporta muerto.
Opositores, activistas y defensores de derechos humanos sostienen que el exdiputado no fue víctima de las enfermedades que lo aquejaban, sino de casi tres años de encarcelamiento, desaparición forzada y deterioro físico asociado a la crueldad de las condiciones carcelarias a las que fue sometido.
El exreo político Juan Sebastián Chamorro, responsabilizó directamente a Ortega y Murillo por la muerte del dirigente indígena. «Ellos, son los únicos responsables de su muerte y sobre ellos debe cargarse la responsabilidad penal», afirmó en un mensaje difundido este domingo, previo a que el Ministerio de Salud confirmara el deceso de Rivera que desde el sábado había sido filtrado a los medios independientes por diversas fuentes.
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Chamorro aseguró que el caso del líder miskito «refleja la crueldad, el descaro y el cinismo de la dictadura» y recordó que lo vio por última vez en mayo de 2023 en el aeropuerto de Houston, Estados Unidos, cuando Rivera regresaba a Nicaragua vía Honduras a pesar de tener bloqueo migratorio.
«Estaba en pleno uso de sus facultades físicas», sostuvo.
Según relató, intentó persuadirlo de que reconsiderara su regreso debido a los riesgos que enfrentaba. Rivera, sin embargo, decidió volver. «Brooklyn simplemente no podía dejar a su pueblo y tomó la decisión de regresarse. Esta decisión, en perspectiva, vemos que le costó la vida», afirmó.
Octavo reo político entregado muerto por el régimen
Rivera fue detenido en su casa en Bilwi, Caribe Norte, el 29 de septiembre de 2023. Desde entonces su familia denunció su condición de desaparición y exigió una prueba de vida. Organismos internacionales de derechos humanos calificaron el caso como una desaparición forzada y reclamaron sin éxito información sobre su estado de salud y condiciones de detención.
Las denuncias sobre la responsabilidad del Estado en su muerte también fueron retomadas el Colectivo de Derechos Humanos Nicaragua Nunca Más, quien sostuvo que el fallecimiento del líder indígena está vinculado a los casi tres años que pasó bajo custodia del régimen.
«Han matado a Brooklyn Rivera», afirmó el abogado Salvador Marenco en un comunicado. Según el defensor, Rivera es el octavo preso político fallecido bajo custodia del régimen sandinista desde 2019 y el tercero en los últimos diez meses.
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El defensor afirmó que el caso reúne «detención arbitraria, desaparición forzada, tortura y privación de la vida», y pidió que Tininiska Rivera, hija del líder indígena, pueda despedirse de su padre.
Raza e Igualdad: «No puede quedar en la impunidad»
Raza e Igualdad expresó su más enérgica condena porla muerte de Brooklyng Rivera. Señaló que este hecho trasciende el caso individual del dirigente miskito y constituye también un golpe contra los pueblos indígenas que continúan defendiendo sus derechos y territorios en Nicaragua.
La organización afirmó que la muerte del dirigente del pueblo miskito debe incorporarse a los esfuerzos de documentación, memoria, verdad, justicia y rendición de cuentas impulsados por víctimas y organismos internacionales para investigar las violaciones de derechos humanos cometidas por el régimen.
Asimismo, exigió a las autoridades entregar sin demora el cuerpo a sus familiares y garantizar que puedan despedirlo y sepultarlo conforme a sus tradiciones, sin restricciones ni actos de intimidación.
«La muerte de Brooklyn Rivera representa una pérdida irreparable para el pueblo miskitu y para los pueblos indígenas de Nicaragua», afirmó Carlos Quesada, director ejecutivo de Raza e Igualdad, quien advirtió que el caso «no puede quedar en la impunidad».
Amnistía Internacional exige investigación internacional
La directora para las Américas de Amnistía Internacional, Erika Guevara Rosas, calificó de «devastadora» la muerte de Brooklyn Rivera y afirmó que el líder indígena «murió bajo custodia de un Estado represor que nunca debió detenerle».
Guevara Rosas recordó que la organización consideraba a Rivera un preso de conciencia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo debido a que fue detenido arbitrariamente después de denunciar ante foros internacionales la situación de los pueblos indígenas en Nicaragua.
Amnistía Internacional exigió además una investigación internacional e independiente sobre las circunstancias de su muerte y llamó a la comunidad internacional a mantener la presión sobre el régimen Ortega-Murillo para lograr la liberación de las personas que continúan encarceladas por motivos políticos.
971 días en desaparición forzada
La primera información oficial sobre el estado de Brooklyn Rivera fue divulgada por el régimen hasta el 27 de mayo, cuando el líder indígena ya se encontraba en una condición crítica e irreversible. A partir de entonces, el Ministerio de Salud difundió una serie de partes médicos y fotografías que fueron documentando el agravamiento progresivo de su cuadro clínico hasta confirmar este 31 de mayo su fallecimiento.
Las imágenes difundidas sin consentimiento de la familia mostraron a un Rivera severamente deteriorado, conectado a equipos médicos y bajo supuesta vigilancia de un equipo médico multidisplinario.
Para sus críticos, aquellas publicaciones constituyeron un intento de justificar el agravamiento de una condición que se desarrolló mientras permanecía bajo custodia.
«La forma como la dictadura presentó a un Brooklyn agonizante fue no solamente humillante, sino sobre todo cínica», sostuvo Chamorro. «Solo en la mente abyecta de los dictadores cabe el descaro innoble de matar a alguien y lamentar públicamente y con falsa simpatía el fallecimiento», añadió.
La muerte de Rivera también ha vuelto a poner en el centro del debate las condiciones de detención de los presos políticos en Nicaragua. Familiares y organizaciones de los demás presos políticos en poder del régimen han expresado su angustia y demandado al régimen su libertad.



