Día de las Madres en Nicaragua: ocho años después de la masacre, las madres siguen exigiendo justicia

Varias madres vieron caer heridos de muerte a sus hijos por televisión o videos circulados en redes sociales. Otras recibieron llamadas desesperadas que les anticipaban la fatalidad. Al final de aquel miércoles 30 de mayo de 2018, 19 familias regresaron a sus hogares con la noticia que ninguna madre espera recibir. Sus hijos fueron asesinados durante la más multitudinaria marcha registrada en Nicaragua en décadas.

Hacía 40 días que el país convulsionaba por la represión ordenada por Daniel Ortega y Rosario Murillo contra los ciudadanos que para entonces ya habían paralizado el país para exigir libertad y justicia por al menos 76 asesinatos impunes que se contabilizaban hasta entonces a manos de policías y grupos paramilitares pagados con fondos del Estado.

Ocho años después, la herida sigue abierta. Los responsables no han rendido cuentas y las madres continúan reclamando verdad y justicia por una de las jornadas más sangrientas de la crisis sociopolítica de Nicaragua.

Este 30 de mayo de 2026, las Madres de Abril reafirmaron su demanda de justicia para las víctimas de la represión de 2018 y rechazaron cualquier intento de olvido sobre los crímenes cometidos durante la crisis sociopolítica de Nicaragua.

En un pronunciamiento difundido con motivo del aniversario de la masacre que tiñó de luto una de las festividades más importantes para los nicaragüenses, la organización recordó que la búsqueda de verdad y justicia sigue siendo una deuda pendiente para las familias de todos los asesinados, heridos y perseguidos durante la represión estatal.

«Continuamos construyendo justicia. Solo con justicia habrá dignificación para las víctimas, sus familias y el país; solo con justicia habrá gobernanza y paz social», señalaron las Madres de Abril.

¿Qué ocurrió el 30 de mayo de 2018?

La marcha del 30 de mayo de 2018, fue convocada por el Movimiento Madres de Abril y organizaciones estudiantiles para exigir justicia por las víctimas de la represión iniciada semanas antes.

Miles de personas se movilizaron en Managua y en distintas ciudades del país en una de las manifestaciones más multitudinarias registradas en la historia reciente de Nicaragua.

Según el informe final del Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI), la jornada transcurrió en un ambiente de creciente tensión alimentado por discursos oficiales y por la convocatoria paralela de una actividad organizada por el sandinismo.

El organismo también documentó que, en los días previos, circularon mensajes y amenazas contra los participantes de la marcha. La violencia estalló la tarde del 30 de mayo en distintos puntos de Managua, especialmente en los alrededores de la Universidad Nacional de Ingeniería (UNI), el Estadio Nacional y las cercanías de la confiscada Universidad Centroamericana (UCA).

El GIEI concluyó que la Policía y grupos de civiles armados actuaron de manera coordinada contra los manifestantes y que al menos tres personas fueron asesinadas en un ataque ejecutado directamente por policías y parapolicías.

La investigación documentó el uso letal de armas de guerra contra una multitud integrada por familias, estudiantes, campesinos y ciudadanos que participaban en la movilización.

Los expertos señalaron que no encontraron evidencia de que las autoridades hubieran intentado previamente medidas menos lesivas para controlar la situación y concluyeron que los disparos fueron realizados de forma directa contra los manifestantes.

Ocho años después, las Madres de Abril sostienen que la impunidad continúa prevaleciendo y reiteran que la memoria de las víctimas sigue siendo una forma de resistencia frente a los intentos de borrar lo ocurrido. «Ni silencio, ni perdón, ni olvido. Las madres no se rinden, exigen justicia», concluye el mensaje difundido por la organización.