Huracanes Iota y Eta dejaron endeudadas a mujeres rurales de Nicaragua

Lisseth Escalante, que habita en la comunidad San Juan de las Pencas, en Chinandega, cultivó con mucha esperanza tres manzanas de maíz, pipián y ayotes, semanas antes del paso de los huracanes Eta e Iota, sin embargo no logró sacar la cosecha. Los fenómenos naturales le dejaron pérdidas  y deudas.  

Debido a las constantes lluvias del huracán Eta el martes 3 de noviembre de 2020, la productora empezó a notar daños en los tres productos que había cultivado por la gran cantidad de agua que cayó, mientra que Iota, 14 días después, botó casi todas las plantaciones,  incluidas las pequeñas parcelas que existen en el patio de su vivienda.

“En la primera manzana (de tierra)… yo esperaba 46 quintales de maíz, pero solo tuve 19 quintales, más de la mitad perdí. Ahí también había cultivado pipianes y ayote. Entre la segunda y tercera manzana solo saqué 20 quintales de maíz, 10 quintales de cada una”, explicó Escalante, quien forma parte de la Coordinadora de Mujeres Rurales. 

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Entre las tres manzanas, la propia y las otras dos que había alquilado para obtener un mejor ingreso, la productora invirtió alrededor de C$16 mil, esperando obtener una ganancia de C$40 mil, no obstante apenas llegó a los C$14 mil, que no compensa ni siquiera lo invertido y que en el caso del maíz, aún no lo ha vendido porque el precio se encuentra bajo en el mercado. 

Ahora Lisseth quedó con deudas y para poder solventarlas, y también generarse ingresos económicos, vende fritanga y también elabora otros productos a base de maíz como tortillas y tamales. 

Una historia similar vivió Julisa Manzanares, habitante de la comarca Lechecuagos en León, quien había sembrado tomate, chiltoma, papaya, berenjena, frijol de vara y plantas medicinales en una pequeña parcela agroecológica, pero con el paso de ambos huracanes también tuvo fuertes pérdidas.

“Las primeras lluvias arrasaron totalmente las plantas, algunos de los productos agarraron hongo por la humedad y eso me afectó también, afloró el tomate y la chiltoma, pero ya el último huracán fue el tiro de gracia”, explicó Manzanares. Además de los cultivos, en el caso de esta productora, también tuvo pérdidas por las muertes de varias gallinas y un cerdo que se enfermaron tras las fuertes lluvias. 

“Ahí ya son menos huevos los que vendo, con la muerte de algunas gallinas y eso es pérdida para mí. En cuanto a la parcela, como es una, invertí alrededor de C$2 mil y pensé que podría sacar C$3 mil, pero perdí todo, entonces yo ahora apenas estoy empezando a producir de nuevo con unas semillas que tenía”, contó Manzanares.

PÉRDIDAS MILLONARIAS

Según María Teresa Fernández, presidenta de la Coordinadora de Mujeres Rurales, a dos meses del paso de los huracanes ya tienen un dato mayor sobre las pérdidas económicas que ocasionaron a 227 productoras de las 600 que la integran. Entre los cultivos dañados de 16 cooperativas que conforman este grupo hay maíz, frijoles, plátanos, pipianes, ayotes, ajonjolí, berenjenas, tomates, chiltomas, entre otros. 

“Llevamos cálculos de que C$5 millones se perdieron entre 187 mujeres y alrededor de C$7 millones entre las 227. Unas perdieron montos grandes. Por ejemplo, las que habían alquilado la tierra, que le habían echado todas las ganas porque pensaron que con la humedad iba a haber una buena producción, pero perdieron C$40 mil, C$60 mil una familia entera y eso es muy duro porque quedan endeudadas y sin alternativas”, detalló Fernández. 

La lideresa aseguró que de las 227 mujeres afectadas, 187 fueron las que habían también alquilado otras manzanas de tierra para aumentar la producción y sus ingresos económicos. “Hay familias donde todos trabajan en esas tierras, es decir, nadie trabaja en una maquila ni nada. Sus ingresos son de la tierra, entonces se han visto en una situación muy compleja en estos dos meses… Nosotros en algún momento con tanta pérdida pensamos que iban a tener problemas de alimentación, porque estas familias comen de lo que producen, pero al menos para su consumo lograron obtener producción”, expresó Fernández. 

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Fernández resaltó además que ninguna entidad gubernamental se hizo presente para apoyar a las productoras que tuvieron pérdidas por los huracanes. Ahora, ya con todas las mermas, las mujeres productoras volvieron a sembrar algunas semillas que les entregó la Coordinadora de Mujeres Rurales para consumo, pero también para poder vender lo que consideren necesario. 

“Nosotras pudimos entregar semillas a 210 mujeres para renovación de estas parcelas y están empezando a salir ayotes, pipianes que es lo que empieza a dar más rápido. También se les dio para tomates, pepinos, ajo, chiltoma, remolacha, zanahoria, frijoles de vara, frijol alacín, que eso ayuda a promover que la mujer tenga mayor variedad en la mesa”, indicó Fernández.