Rosario Murillo pide que “pasado sea pasado” en su primer monólogo en año electoral

Rosario Murillo pide que “pasado sea pasado” en su primer monólogo en año electoral

La vocera del régimen de Nicaragua, Rosario Murillo, pidió este lunes, en su primer discurso de 2021, que «el pasado sea pasado», en un año en que su esposo, Daniel Ortega, se juega su tercera reelección consecutiva en las elecciones de noviembre próximo.

«Con odio nunca más, procurar que el pasado sea pasado, y el presente y el futuro vayamos construyéndolo de la mano de Dios, con luz y cariño», dijo Murillo, a quien la oposición y países como Estados Unidos acusan de «serias violaciones contra los derechos humanos».

En su discurso, la vicemandataria nicaragüense indicó que «no queremos ser confinados a la injusticia», y declaró que ha iniciado «este año de libertad, dignidad, fraternidad, de vigores extendidos».

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Contrario a las alocuciones casi diarias de los últimos años, en su discurso inicial del año, Murillo no habló de la oposición, ni se refirió a los disidentes con ofensas.

Por el contrario, la esposa de Ortega, quien recordó el valor que le da a «la lealtad» y a la «amistad sincera», se refirió a 2021 como «un año para seguir construyendo paz y bien», con «la misión de trascender todo mal».

MURILLO HABLA DE PAZ, PERO LA POLICÍA SIGUE REPRIMIENDO

Las palabras de Murillo contrastaron con el reporte de la violencia por razones políticas registradas en diciembre pasado, que según el grupo multidisciplinario Monitoreo Azul y Blanco, creció en un 34 % con respecto al mes anterior, en el que se informó de asesinatos, detenciones, judicializaciones, tratos crueles o torturas, contra personas que se identificaron como opositoras o familiares de estas.

La violencia política se enmarca en una crisis sociopolítica que estalló en 2018, cuando multitudinarias manifestaciones contra Ortega fueron reducidas con ataques armados que dejaron cientos de presos, muertos o desaparecidos.

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Las elecciones del 7 de noviembre en Nicaragua podrían significar un cambio de era política local, ya que una derrota del Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) acabarían con 15 años consecutivos de Ortega en el poder y 42 de dominio local, incluyendo su primer mandato presidencial entre 1979 y 1980, también en medio de un escenario sangriento, así como sus años en la oposición, entre 1990 y 2007.

IGLESIA INSISTE EN ERRADICAR LA VIOLENCIA

El cardenal Leopoldo Brenes, presidente de la Conferencia Episcopal de Nicaragua, llamó este domingo a la clase política “erradicar la confrontación y la violencia” en un año electoral de “incertidumbre” debido a la crisis sociopolítica que vive el país desde abril de 2018. 

“La Iglesia seguirá acompañando como mensajera de la misericordia del Señor. Nicaragua junto a otros países se prepara para la elección de sus autoridades, sin embargo, existe toda una incertidumbre. ¿Qué va pasar? Muchos dicen que el tiempo electoral muchas veces trae conflicto. Los conflictos son negativos”, dijo Brenes. 

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Nicaragua llega a un año electoral en medio de una crisis sociopolítica que podría finalizar o extenderse, en dependencia de los resultados. En un país marcado por la polarización política entre orteguistas y opositores, la cita electoral del 7 de noviembre podría ser decisiva para el futuro de Nicaragua. 

El país vive una crisis sociopolítica que, según la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) dejó 328 muertos en 2018, cifra que incrementó a 684 desde ese año, según organizaciones humanitarias locales. Ortega, por su parte, reconoce 200 víctimas, y en su defensa alega haber enfrentado un intento de golpe de Estado.

Con información de EFE.