Silvio Báez insta a superar el miedo y los “pantanos ideológicos”

El obispo auxiliar de Managua monseñor Silvio Báez, reflexionó este domingo sobre el desgaste emocional y moral que atraviesan amplios sectores de la sociedad provocado por la sensación de que la injusticia y la violencia “parecen invencibles”.

Sin mencionar la crisis que enfrenta Nicaragua bajo el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, el religioso instó a no dejarse abatir frente a un panorama de “cansancio”, “intentos fallidos” y la percepción persistente de que no existe salida.

Báez insistió en la necesidad de tomar distancia para recuperar perspectiva, inspirandose en el pasaje bíblico que reseña cuando Jesús subió junto a  Pedro, Santiago y Juan hasta un monte alto para enseñarle a ver luz en la oscuridad. 

Monseñor recordó que fue un ejercicio necesario para comprender que “la última palabra en la historia no la tienen el dolor, la injusticia, el mal ni la muerte” que “Ninguna noche en la vida es para siempre”.

Así como ellos, Báez instó a los fieles a “subir al monte” como un ejercicio simbólico para evitar quedar atrapados en la inercia del miedo y la rutina.

El obispo advirtió también contra los “pantanos ideológicos” que, afirmó, encierran a las personas en posturas rígidas o pesimistas y dificultan la lectura de la realidad. “El cansancio, los intentos fallidos y las decepciones nos abruman. En esos momentos hay que subir al monte: tomar distancia, elevarsesobre la llanura de los intereses personales yabandonar los pantanos ideológicos que nos vuelvenrígidos o pesimistas” expresó, en un mensaje que interpela a sectores políticos cuya fragmentación sigue impidiendo respuestas articuladas ante la prolongada crisis nacional.

“El mundo nos enseña a juzgar por el éxito, la belleza externa, el poder visible; la fe nos invita a mirar con otros ojos”, afirmó. También subrayó que ninguna situación oscura es definitiva: “Ninguna noche en la vida es para siempre”, dijo, antes de insistir en que ni el dolor ni la injusticia tienen la última palabra.

El mensaje de Báez coincide con un momento políticamente sensible: diversos sectores perciben un creciente desgaste del régimen, en medio de presiones de Estados Unidos para encaminar un retorno democrático. Este escenario ha reactivado debates sobre la necesidad de redefinir estrategias políticas y reconstruir espacios cívicos conjuntos. 

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A lo largo de su homilía, el obispo sostuvo que incluso en contextos adversos existen “oportunidades de crecimiento” y exhortó a los fieles a no convertirse en “profetas de mal agüero”, sino a comprometerse a sembrar “destellos de luz donde parecen reinar las tinieblas”.

Báez destacó asimismo la oración como espacio de lucidez y transformación, más que como refugio escapista. “Hace falta tomar distancia y elevarnos por encima de los pantanos del fracaso, la mediocridad y la desesperanza”, insistió.