Guardabosques mayangnas, torturados con hambre: reciben alimentos insalubres solo una vez al día en La Modelo
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) denunció que cuatro de los ocho guardabosques mayangnas considerados presos políticos por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo se encuentran en una situación grave, ya que solo reciben alimentación una vez al día y permanecen recluidos en celdas pequeñas y extremadamente calurosas en el Sistema Penitencirio Jorge Navarro, conocido como "La Modelo", en Tipitapa.
Rodrigo Bruno Arcángel, Oliver Bruno Palacios, Evertz Antonio Bruno Palacios y Tony Alberto Bruno Smith —quienes forman parte del grupo de ocho guardabosques detenidos— “solo comen una vez al día y nada más”, señaló la CIDH en la resolución de medidas cautelares emitida el pasado 6 de febrero.
“Sienten que los están matando de hambre, ya que no reciben ninguna otra ración de comida durante el día”, agregó el organismo regional de derechos humanos, que también denunció que las condiciones carcelarias de los indígenas continúan siendo “deplorables”.
Condiciones carcelarias deplorables
A diferencia de otros reos comunes, a los guardabosques no se les permite dormir en camas. “Están obligados a dormir en el piso y solo reciben un tiempo de comida en raciones bajas o escasas (…) la comida es muy poca y de mala calidad”, se lee en la resolución 209/2026 emitida por el organismo.
Las celdas están plagadas de zancudos y el acceso al agua potable es limitado, ya que solo está disponible dos veces al día por “breves instantes”. Los guardabosques se encuentran recluidos en dos celdas de máxima seguridad y solo salen dos veces por semana a tomar sol durante 30 minutos. En el caso de Rodrigo Bruno, no ha salido ni una sola vez de su celda.
Rodrigo Bruno y su hijo Oliver Bruno comparten una celda pequeña, calurosa y vigilada de forma permanente mediante una cámara. “Hay cámaras que cuentan con audio, por lo que los guardias se enteran si dentro de las celdas intentan hablar (…) siguen teniendo prohibido comunicarse entre ellos en su lengua indígena”, señala el documento.
En el caso de Rodrigo, sus familiares denunciaron que tiene el cuerpo “muy inflamado” y que no está ingiriendo alimentos porque la comida que reciben en el penal es “insalubre”. La comida que llevan los familiares es rechazada por el Sistema Penitenciario bajo el argumento de que la “comida culturalmente adecuada” es inadmisible, utilizando “expresiones estigmatizantes que vinculan sus prácticas alimentarias con la brujería”.
Encadenados por pedir atención médica
La CIDH también señaló que las condiciones carcelarias han provocado graves afectaciones a la salud de los guardabosques y que, cuando solicitan atención médica, son encadenados por un largo tiempo.
“Oliver Bruno Palacios presentó cuadros recurrentes de fiebre, mareos extremos y descompensación física, solicitando en al menos una ocasión ser trasladado a un hospital. En respuesta, fue sacado encadenado y dejado durante toda la noche en una silla, sin atención médica, lo que agravó su estado de salud”, indica el documento.
Los familiares de Rodrigo denunciaron que, durante una visita realizada el 17 de noviembre del año pasado, se encontraba en un “estado de salud delicado” y sin acceso a atención médica. Como consecuencia de los golpes recibidos durante su captura, sufre “dolores intensos y persistentes en el oído y la cabeza”.
“Morirán en la cárcel”
En septiembre de 2025, la CIDH fue informada de que los guardabosques enfrentan “constantes amenazas” por parte de agentes de la Policía, quienes de forma reiterada les advierten que “morirán en la cárcel”. La visita más reciente, realizada en diciembre de 2025, se desarrolló a través de un “vidrio, con cámaras y policías que vigilaban lo que conversaban”.
Asimismo, Evertz Antonio denunció haber sido víctima de acoso y agresiones físicas por parte de un preso común; sin embargo, como respuesta, las autoridades penitenciarias le habrían indicado que “no tiene derecho a hablar”. Como represalia, fue “atado de manos y pies sin justificación, por períodos prolongados”.
La CIDH también documentó otras expresiones de violencia, entre ellas la prohibición de “comunicarse entre sí” y de hablar en idioma mayangna; la obligación de dormir en el suelo, sin colchonetas ni cobijas; y la restricción para interactuar con otros privados de libertad.
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De acuerdo con la CIDH, “las condiciones de detención estarían teniendo repercusiones en la salud física y mental (…) han presentado afecciones cutáneas, problemas digestivos y pérdida de peso, atribuibles a las condiciones insalubres y a la alimentación inadecuada”.
Los cuatro guardabosques mayangnas fueron arrestados el 13 de agosto de 2023 en la comunidad de Musawas, ubicada en el territorio Mayangna Sauni As, dentro de la Reserva de Biosfera Bosawás. Dos días después, la Policía Nacional los exhibió en una conferencia de prensa como integrantes de una supuesta banda criminal identificada como “Bruno”.



