El negocio migratorio de Ortega y Murillo: Más de un millón de personas y más de 3,700 millones de córdobas en «multas»

Lo que comenzó en noviembre de 2021 como una supuesta medida para promover el "turismo y el comercio", terminó revelándose como una de las operaciones de "tráfico de migrantes" más grandes de la región. Este 8 de febrero de 2026, la dictadura de Nicaragua ha puesto fin oficialmente al libre visado para ciudadanos cubanos, clausurando la ruta migratoria que convirtió al país en un "trampolín" hacia la frontera sur de Estados Unidos por el que pasaron más de un millón de personas.

El libre visado a los cubanos sumado al libre tránsito por Nicaragua —bajo el pago de "multas" o salvoconductos para migrantes de otras nacionalidades como haitianos, venezolanos o africanos— generó una recaudación acumulada que supera los 3,700 millones de córdobas entre 2021 y 2024. Esta estrategia fue señalada repetidamente por Washington como una herramienta de presión política y un "acto hostil".

Desde el inicio de esta política, las autoridades estadounidenses cuestionaron las intenciones de Managua. El entonces senador y hoy secretario de Estado, Marco Rubio, fue enfático al describir la maniobra como una estrategia coordinada entre las dictaduras de la región.

"El régimen Ortega-Murillo está ayudando a la dictadura cubana al eliminar los requisitos de visa para instigar la migración masiva hacia nuestra frontera sur. La administración Biden debe responder rápidamente y tomar esto por lo que es: un acto hostil”, declaró Rubio en aquel momento.

Más de un millón de migrantes habrían pasado por Nicaragua

E régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha publicado las estadísticas de cuántos migrantes recibió en los últimos cuatro años. Sin embargo, los datos del Instituto Nacional de Migración de Honduras (INM) confirman que el corredor nicaragüense movilizó a una multitud sin precedentes que superaría el millón de personas. 

La frontera con Nicaragua es el principal punto de entrada para los migrantes irregulares en tránsito por Honduras, representando más del 97% de estos ingresos. 

En 2022 ingresaron a Honduras 188,858 migrantes por su frontera sur; en 2023 la cifra alcanzó un máximo histórico de 545,043 personas, la gran mayoría proveniente de los vuelos chárter que aterrizaban en Managua.

A partir de 2024, el flujo comenzó a mostrar una tendencia a la baja, registrando 369,258 ingresos. Este descenso se agudizó drásticamente en 2025, tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca. El año pasado se registraron apenas 32,000 migrantes en tránsito por Honduras. 

Esta reducción se debió a la creciente presión internacional, especialmente de Estados Unidos, que impuso sanciones a las aerolíneas chárter y agencias de viaje que operaban hacia Managua.

"El Departamento de Estado está decidido a promover la rendición de cuentas de quienes buscan lucrarse con la inmigración ilegal, desarticular las redes de tráfico ilícito y proteger la integridad de las fronteras de Estados Unidos", advirtió la Administración.

Los millones que se embolsó el régimen

Lejos de ser un tránsito espontáneo, el flujo de migrantes se convirtió en una fuente de ingresos fiscales bajo la modalidad de “otras tasas por servicios de migración”. El régimen cobraba entre 150 y 200 dólares a cada migrante bajo el concepto de un “salvoconducto” para cruzar el país.

El negocio también se extendió al sector transporte. DESPACHO 505 conoció que empresarios vinculados al oficialismo, como Luis Jiménez, presidente de la Cámara de Transportistas Nicaragüenses (Catranic), gestionaron el traslado de migrantes hacia la frontera con Honduras, con cobros estimados en 10 dólares por pasajero.

El crecimiento de la recaudación fue exponencial alcanzando los 608 millones de córdobas recaudados en 2021, nueve veces más que en 2020, el año más duro de la pandemia. 

En 2022, la dictadura sumó 966 millones de córdobas, en 2023 fueron la recaudación bajo la modalidad de “otras tasas por servicios de migración y extranjería” de la Dirección General de Migración y Extranjería alcanzó su techo con 1,664 millones de córdobas. En el 2024, los ingresos se mantuvieron en 539.8 millones de córdobas. Los datos de 2025 no han sido publicados en su totalidad.

Con la decisión de este domingo, el régimen Ortega Murillo prácticamente cierra la ruta para los cubanos. Lo que antes fue una vía libre para miles, ahora queda sujeto a la aprobación directa de las autoridades de migración, en un contexto de renovada presión desde Washington.