Báez: «La Iglesia nicaragüense sigue viva y dando frutos aun en la persecución y en el exilio»
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, afirmó este domingo que la represión ejercida por el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no ha logrado quebrar a la Iglesia católica nicaragüense, que -enfatizó- continúa viva y dando frutos pese a la persecución y el exilio.
Las declaraciones fueron hechas durante la primera misa del recién ordenado diácono Cristhian David Mendieta, celebrada en Miami. Báez subrayó que el inicio de su ministerio en el exilio, debido a la falta de libertades en Nicaragua, constituye "un signo elocuente de la fecundidad de la Iglesia", en un contexto marcado por persecución, restricciones, vigilancia, expulsiones y el desplazamiento forzado de religiosos.
"Su ministerio diaconal es un regalo de Dios no solo para la Arquidiócesis de Miami, sino también para la Iglesia y el pueblo de Nicaragua. Cristhian David es un signo elocuente de la fecundidad de la Iglesia nicaragüense, que sigue viva y dando frutos aun en la persecución y en el exilio", afirmó el obispo durante la homilía.
Báez volvió a denunciar que Nicaragua es un país "privado de libertades" y donde "no se respetan los derechos humanos". Aseguró, además, que en el país "se somete al pueblo con autoritarismo y crueldad" donde "los profetas son perseguidos, encarcelados o mandados al exilio".
Voz firme contra la injustica
En el mensaje que dirigió al joven religioso, Báez explicó el ministerio diaconal a partir de tres dimensiones: creyente, servidor y profeta y recordó que el papel del servicio religioso es siempre al lado de las víctimas de las injusticias sin temor a incomodar a los poderosos.
El obispo exhortó a Mendieta a ejercer su ministerio sin renunciar a la verdad del Evangelio y a mantener una actitud firme frente a la injusticia. "No apagues tu voz para proclamar la verdad del Evangelio y para denunciar lo que contradice la voluntad de Dios", dijo.
Como creyente, mencionó, el diácono debe mantener la confianza en Dios incluso en medio de la duda y la oscuridad. "Creer no es tener todas las respuestas, sino confiar en el Señor, aun cuando sus caminos no sean los nuestros", expresó.
Como servidor, señaló que el diácono está llamado a ser un puente entre el altar y la vida cotidiana, especialmente con los pobres y marginados. "Que tus manos, que bendicen y elevan el cáliz, sean las mismas manos que toquen con ternura las heridas de Cristo en quienes padecen y son olvidados", le exhortó.
No temas a descontentar a los poderosos
En su reflexión sobre la dimensión profética, Báez llamó a Mendieta a no ceder ante presiones ni privilegios. "No temas descontentar a los poderosos, ni ser incomprendido por los acomodados e indiferentes", afirmó, al insistir en que el ministerio diaconal no puede reducirse a lo litúrgico, sino que debe ejercerse "defendiendo a las víctimas de la injusticia y convirtiéndote en voz de los que no tienen voz".
·No apagues tu voz para proclamar la verdad del Evangelio y para denunciar lo que contradice la voluntad de Dios·, fue otro de sus consejos, al reiterar la responsabilidad pastoral de acompañar a un pueblo sometido a diversas formas de sufrimiento.
Al finalizar su homilía, el obispo pidió que Mendieta mantenga una vida íntegra, firme en la fe y transparente en su actuar, y encomendó su ministerio a la Virgen María como modelo de fe, servicio y fidelidad.



