Nicaragua pierde 4,500 empleos en zonas francas y el sector tiembla ante un posible arancel del 100%
Más de 4,500 trabajadores de las zonas francas quedaron sin empleo entre julio y septiembre de este año, según datos del Banco Central de Nicaragua (BCN). El golpe coincide con una caída de 53 millones de dólares en las exportaciones del sector, luego de que Estados Unidos aplicara el arancel del 18 % a los productos nicaragüenses desde agosto.
Hasta septiembre, el país registraba 170 empresas de zonas francas operando —tres menos que en enero—. El empleo también mostró un deterioro acelerado: en julio había 119,376 trabajadores en este régimen; en agosto la cifra bajó a 116,899, y para septiembre se desplomó a 114,856. En solo tres meses se perdieron 4,520 puestos de trabajo.
La contracción laboral refleja el daño en la actividad exportadora. Entre julio y septiembre, los envíos al exterior bajo el régimen de zonas francas pasaron de 338 millones de dólares a 285 millones, una caída del 15.6 %, según datos del Ministerio de Fomento, Industria y Comercio (MIFIC). Durante ese periodo ya se encontraba vigente el arancel del 18% aplicado por Estados Unidos.
Un sector que se ajusta para sobrevivir
Mientras el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo evita cualquier intento de diálogo con Washington, varias empresas de zonas francas han comenzado a tomar medidas desesperadas para enfrentar el impacto del arancel. Entre ellas, ajustes de horarios, ampliación de jornadas y despidos selectivos, advertencias directas a los trabajadores de que un aumento de los aranceles o la suspensión de Nicaragua del CAFTA-DR podría obligarlas a cerrar operaciones.
En los últimos ocho años, han cerrado 24 empresas de zonas francas. En 2018 operaban 194 maquilas en el país; para septiembre de 2025 quedan solo 170.
El anuncio que podría agravar la crisis
El sector enfrenta ahora el mayor riesgo en décadas. En los próximos días, el gobierno de Estados Unidos anunciará si impone un arancel de hasta el 100 % a los productos nicaragüenses o si suspende los beneficios del CAFTA-DR, tras la investigación abierta por la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos (USTR) bajo la Sección 301 de la Ley de Comercio.
La mayoría de las exportaciones de zonas francas nicaragüenses dependen del mercado estadounidense.
Si la Casa Blanca decide escalar las sanciones, los despidos y cierres podrían multiplicarse, golpeando todavía más a un sector que ya perdió miles de empleos y que permanece en estado de máxima alerta.



