BCN mantiene la tasa de cambio «fijo» para el 2026 por la supuesta estabilidad económica en Nicaragua

El Banco Central de Nicaragua (BCN) difundió un comunicado oficial en el que asegura que la economía del país "mantiene un crecimiento sostenido, baja inflación y estabilidad cambiaria", y que, por ello, la tasa de deslizamiento del córdoba frente al dólar para 2026 será del 0%. Sin embargo, una revisión técnica de los datos disponibles y del contexto económico muestra que la narrativa de estabilidad es engañosa y omite factores estructurales graves.

1. El tipo de cambio oficial no refleja el valor real del córdoba

Aunque el BCN mantiene desde 2023 un deslizamiento cambiario de 0%, esto no significa estabilidad económica real, sino un control cambiario de facto.

El mercado oficial (36.6243 córdobas por dólar) no refleja la verdadera cotización de la divisa, ya que el mercado paralelo o informal opera con valores mayores, según reportes de plataformas financieras y comerciantes fronterizos.

Al no existir un mercado cambiario libre ni transparencia en la oferta y demanda de divisas, el tipo de cambio oficial está sostenido artificialmente por la intervención del BCN y las reservas internacionales. Esto distorsiona los precios relativos y limita la competitividad de las exportaciones.

2. El "crecimiento económico sostenido" se concentra en pocos sectores y no mejora el empleo real

El comunicado afirma que Nicaragua muestra un "crecimiento sostenido" y "baja tasa de desempleo". Sin embargo, los datos disponibles del Banco Mundial, CEPAL y FMI indican que el crecimiento económico nicaragüense depende casi exclusivamente de las remesas familiares (que representan más del 25% del PIB en 2024) y de la construcción pública y el consumo básico.

Además, el "desempleo bajo" reportado oficialmente no incluye el subempleo ni la informalidad, que supera el 70% de la población ocupada, según el Informe sobre el Estado de la Región 2024. Por tanto, la supuesta expansión económica no se traduce en bienestar generalizado ni en empleo digno.

3. La baja inflación es resultado de subsidios y represión de precios, no de estabilidad monetaria

El BCN atribuye la "inflación baja" a la política monetaria y al anclaje cambiario, pero los analistas apuntan a otra causa: el control de precios y los subsidios estatales, especialmente en combustibles, energía y alimentos básicos. Estos mecanismos no son sostenibles fiscalmente y dependen del financiamiento discrecional del régimen y de apoyos externos como el de China, Rusia, y Venezuela.

En otras palabras, no hay estabilidad estructural, sino contención temporal del costo de vida mediante subsidios que distorsionan el mercado.

4. El superávit en cuenta corriente es un espejismo impulsado por remesas

El BCN celebra un "saldo positivo en la cuenta corriente", pero ese superávit proviene principalmente de las remesas enviadas por nicaragüenses en el exterior, que se han disparado desde 2018 debido al éxodo migratorio masivo tras la crisis política y la represión interna.

Según datos del Banco Mundial y la OIM, más de 800,000 nicaragüenses han emigrado desde 2018, lo que significa que la economía se sostiene parcialmente gracias al dinero de quienes tuvieron que abandonar el país.

5. El sistema financiero opera bajo control político y sin transparencia

El BCN afirma que el sistema financiero goza de estabilidad, pero los informes del FMI (Artículo IV, 2024) señalan que la información financiera en Nicaragua carece de transparencia y que el entorno regulatorio está altamente centralizado.
Los bancos comerciales están obligados a mantener altos niveles de reservas y a operar dentro de un marco que prioriza el control político sobre la autonomía económica.

La "rentabilidad bancaria" reportada se da en un contexto de baja competencia y represión financiera, lo que limita el crédito productivo y desalienta la inversión privada independiente.

Conclusión: estabilidad ficticia, desequilibrios profundos

El anuncio del Banco Central sobre el "tipo de cambio fijo" y la "estabilidad macroeconómica" no refleja las condiciones reales de la economía nicaragüense. Detrás de las cifras oficiales hay una economía dependiente de remesas, subsidios y control estatal, con altos niveles de informalidad, migración forzada y baja inversión privada.

La decisión de mantener el deslizamiento en 0% puede proyectar una imagen de calma, pero en realidad bloquea los ajustes naturales del mercado, debilita la competitividad y aumenta la vulnerabilidad ante choques externos o caídas en las remesas.