Representante de Ortega en la OEA demanda el cese de sanciones

Luis Alvarado aseguró ante el Consejo Permanente de la OEA que Nicaragua, Cuba y Venezuela son víctimas de campañas de desinformación y desestabilización.

La dictadura de Daniel Ortega aprovechó dos espacios internacionales para pedir el cese de sanciones contra sus funcionarios, enfatizando en que asfixian a Nicaragua cuando en realidad pesan sobre su círculo cercano, acusado de corrupción y graves violaciones a los derechos humanos.

Primero Ortega, ante una cumbre virtual de los países miembros de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA), calificó las sanciones como agresiones, y luego su representante ante la Organización de Estados Americanos (OEA), siguiendo casi el mismo discurso, pidió “el cese de agresiones”.

“El pueblo nicaragüense demanda el cese de las agresiones en contra de nuestro país;  llamadas de manera incorrecta sanciones, condenamos la existencia de los bloqueos económicos y financieros, las campañas de desestabilización y desinformación en contra de las naciones soberanas de Cuba, Venezuela y Nicaragua”, denunció Alvarado ante el Consejo Permanente del organismo interamericano.

Según el representante de la dictadura, Nicaragua y otros países de la región, refiriéndose a Venezuela y Cuba, rechazan y consideran inadmisible que en esta época de pandemia del Covid-19 continúen las prácticas de países poderosos de seguir aplicando medidas económicas coercitivas unilaterales y extraterritoriales, ilegales contrarias al Derecho Internacional.

El dictador por su parte acusó al gobierno de los Estados Unidos de pretender asfixiar a la economía de los tres países al imponer sanciones y en el caso particular de Venezuela, de sancionar a los que trasladen combustible.

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“Contra Nicaragua han continuado con sus sanciones que no son más que agresiones para buscar como asfixiar. Es una enorme batalla en contra de los golpes de Estado organizados por los gobernantes norteamericanos”, reafirmó el dictador.

En sus intervenciones virtuales, Alvarado y Ortega hicieron ver que son medidas que imposibilitan poder atender con efectividad la pandemia del coronavirus, fortalecer los sistemas de salud, y trabajar en la erradicación de la pobreza, la inseguridad y la exclusión social.

Ortega sin embargo ha sido fuertemente cuestionado por no minimizar la pandemia y evitar tomar medidas como el distanciamiento social y la cuarentena para contener la ola de contagios que ya se vive en Nicaragua. Al contrario, promueve eventos masivos y despide a médicos que denuncian el mal manejo de la emergencia.

Alvarado se encargó de hacer creer que Nicaragua se preparó para atender la pandemia. “Nicaragua a pesar de sus escasos recursos le hace frente a esta pandemia contando en la actualidad con una mayor infraestructura modernizada; con 19 nuevos hospitales, 36,649 trabajadores de la salud capacitados y 6,045 médicos brindando atención a la población, distribuidos de forma equitativa en todo el territorio nacional”, dijo.

Agregó que desde el 9 de febrero el Ministerio de Salud dio a conocer a la población un “Protocolo de preparación y respuesta ante el riesgo del coronavirus (COVID-19) en Nicaragua”, para asegurar la vigilancia, detección temprana de casos sospechosos y confirmados.

“Se establecieron medidas preventivas para reducir la transmisión del virus y se implementó desde entonces un robusto plan comunicacional permanente, dirigido a la población, a la par de acciones de educación y control fronterizo; basados siempre en los protocolos de la Organización Mundial de la Salud y la Organización Panamericana de la Salud”, señaló.

Alvarado omitió que Ortega se ha negado a escuchar las recomendaciones de la OPS y se niega a dejarlos entrar a territorio nicaragüense para que hagan una valoración de la pandemia. Esta misma organización ha considerado como preocupante la situación en Nicaragua, donde no hay estadísticas confiables.

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En Nicaragua al menos 5,027 personas han sido afectadas por el Covid-19, según el último informe del Observatorio Ciudadano. Las muertes en el país asociadas a la pandemia ascienden a 1,114 e incluyen 48 bajas sospechosas por coronavirus de personal de salud.  La Administración Ortega reconoce 1,118 casos confirmados desde el 18 de marzo, de los cuales 381 están activos, 691 estarían recuperados y solo admite 46 fallecidos.