Nicaragua, en las garras de un reptil
En Nicaragua siempre habrá una herida que no terminará de cicatrizar, y porque sabemos que los responsables aún tienen deudas con la verdad y la justicia.
“Hay que escribir bajo cualquier
circunstancia por negativa que esta sea”.
Sergio Ramírez
DIRIÍA, Granada — Deseo empezar este pequeño artículo con dos citas que dan cuenta de lo que podríamos llamar «una estructura de sentimiento» o «una construcción de la memoria» que, en definitiva, dicen de un habitus inconsciente, siempre presente, y que me permiten necesariamente pensar en la insurrección de abril de 2018.
Dice la escritora uruguaya Ida Vitale:
“Las dictaduras marcan unprofundo dolor en el ser humano”.
Y Mario R. Argueta, apunta:
“Siestoy en tu memoria, soy parte de la historia”.
Se sabe que las cosas no empiezan de un día para el otro. Perotambién, a qué me refiero si digo abril del 2018: aunque quiera hablar deliteratura, si hago referencia a «insurrección de abril», necesariamente van aproducirse cruces con cuestiones consideradas extraliterarias -lo político, losocial, lo económico, la desaparición, la tortura, el exilio, represión, muertey un profundo trauma social, sobre todo, en las madres y familiares de víctimasy asesinados bajo la represión orquestada por el régimen de Daniel Ortega.
En Nicaragua nadie puede ejercer sus derechos fundamentales, vivimos sometidos al poder de un único partido o, más bien, a la voluntad de una pareja de criminales de lesa humanidad que dirigen el país a su antojo. Estas son una de las tantas razones que hacen de este régimen el más macabro y atroz de cuantos han campado en el país. Todo esto ha traído grandes temas a la literatura en Nicaragua, acostumbrada a tejer su universo estético con la turbulenta materia prima de su negra historia, pero también, grandes sufrimientos atravesados por la conmoción del dolor, el exilio y la muerte.
LAS MARCAS DE LA DICTADURA
Las marcas causadas por la dictadura de Daniel Ortega siempre estaránabiertas. Todorov afirma que quien convierte a su país en un campo de muertetiene el corazón comido por los gusanos, esos gusanos han habitado siempre enhombres que han dejado huellas autoritarias indiscutibles. Desde Julio César,pasando por Cromwell, Robespierre, Napoleón, Mussolini, Franco, Stalin, Hitler,hasta llegar a nuestros días con Sadam Husein, Gadafi, Fidel Castro, HugoChávez, Trujillo, Pinochet, Noriega y Daniel Ortega. Cada uno impuso su propioestilo y fue responsable de abusos y, en la mayoría de los casos, deatrocidades. ¿Tienen algo en común estos dictadores? ¿La mente de un gobernanteautoritario funciona de manera diferente? ¿Qué ocurre en su cabeza?
Según ciertas teorías, los dictadores sufren dealgunos trastornos en el cerebro. La causa estaría en el gen denominadoAVRP1, que regula la capacidad de ser generosos con los demás, que sería máscorto respecto al resto de seres humanos. Este gen está asociado a la secreciónde una hormona responsable de la creación de vínculos sociales yafectivos, además de carecer de acciones altruistas, de todo lo anteriormentemencionado, Ortega es un gran poseedor, así lo menciona en su libro El preso198, Fabián Medina.
Especialistas afirman que el dictador es un ser dominado poruna estructura cerebral situada en el tronco encefálico, sorprendentementeidéntica al cerebro que tiene cualquier reptil y que empuja hacia el dominio,la agresividad, la defensa del territorio y la autoubicación en la cúspide deuna jerarquía vertical e indiscutida. Esto nos reafirma que el cerebro reptilsiempre ha estado en Daniel Ortega y Rosario Murillo, y más operante que nuncaen la denominada “operación limpieza” en todo el territorio nacional, dejando asu paso duelo, llanto y horror.
Por eso digo que en Nicaragua siempre habrá una herida que no terminará de cicatrizar, y porque sabemos que los responsables aún tienen deudas con la verdad y la justicia; es este el hondo reclamo que hace la Asociación Madres de Abril (AMA), quienes exigen justicia para los responsables directos e indirectos de sus hijos.
MEMORIAS DE ABRIL
La Asociación Madres de Abril ha realizado diferentes actividades paramantener viva la memoria de sus hijos y familiares que cayeron bajo las balasde aquel funesto año 2018. El Museo de la Memoria contra la Impunidad es una deestas actividades donde en una sala cuelgan del techo fotografías que el vientomueve cadenciosamente, además de pertenencias de los chavalos asesinados.
Este 18 de abril de 2020 se cumplen dos años de la insurrección deabril y desde cada una de nuestras trincheras las exigencias siguen siendo lasmismas. Para quienes escribimos, en primer lugar, perturba el hecho deescribir. Quienes nos dedicamos a esto quisiéramos escribir en un ambientemenos irritante. Sin embargo, hay que estar poniendo el oído en lo que estáocurriendo, por lo tanto, no se puede dejar de seguir escribiendo porque elruido es mayor y es así como juntos hacemos más fuerte esta lucha que es detodos.
Quiero terminar con un fragmento de un poema para recordar que dosaños después aún hay presos políticos en las cárceles de Daniel Ortega:
“Desde esta celda donde el odio haconfinado
la sonrisa, amada mía,
yo me desangro en la ausencia de tusmanos
y me duermo con tu universo,
que es fuerza y vida en la esperanza delos hijos
que quedaron.
Pero si muero en la desdicha de no vertemás,
levántate, recógeme,
no ha sido en vano el sacrificio de lacarne,
pues, nuestros hijos, reflejo de nuestroamor,
verán los frutos de mi lucha.
Hasta siempre, amor mío.
Hasta siempre…
El autor escribió el poemario “Me duele respirar” en el que reúne una selección de versos dedicados a otros mártires de la Rebelión Cívica de 2018.
