Ortega y su inédita gestión gubernamental a la emergencia del Covid-19
Una revisión de El 19 Digital indica que se realizaron al menos 43 eventos en 18 municipios durante esta semana en la que se anunció el primer caso de coronavirus.
Del 15 al 21 de marzo, las actividades convocadas, promocionadas, y ejecutadaspor el Estado de Nicaragua continuaron su ritmo a pesar de registrarse losprimeros casos oficiales del coronavirus (Covid-19) en el país. La normalidadde estas acciones desacata las recomendaciones de la OrganizaciónMundial de la Salud respecto a distanciamiento social.
Una revisión no-exhaustiva del segmento “Nacionales” del periódicoEl19Digital indica que se realizaron al menos cuarenta y tres eventos endieciocho municipios durante esta semana. Todas estas actividades contaroncon la participación de decenas de personas incluyendo trabajadores del Estado,del sector privado e informal, diplomáticos, adultos mayores y niños.
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La mayor parte de los eventos correspondieron a la habitual ejecución oinauguración de proyectos y programas sociales gubernamentales (asfaltado,infraestructura, energía eléctrica, turismo) que se celebraron sin ningunamodificación pese a la crisis sanitaria mundial. Se constató con fotografías yen la redacción del diario oficial la aglomeración de hasta más de 100 personasen auditorios de ministerios, parques y teatros.
También se evidenció que el Estado de Nicaragua reconoce la amenaza al Covid-19 mediante diversas campañas y que se promociona el lavado de manos como medida preventiva. Sin embargo, todas estas acciones procuraron el contacto físico con multitudes.

Por ejemplo, el lunes 16 de marzo autoridades del Ministerio de Salud yde Educación se reunieron con decenasde directores de colegios privados para explicar el plan de saludante la emergencia. El 19 de marzo, un día después de la confirmación delprimer caso, se realizaron visitas informativas a mercados del país, todasellas presididas por trabajadores del Estado. Se efectuaron tambiéncapacitaciones en universidades públicas que, de acuerdo a algunosparticipantes, no contaron con medidas adecuadas de prevención del contagio.
Fueron también notables las actividades que involucraron a miembros delcuerpo diplomático en el país. Por ejemplo, se celebró unevento cultural auspiciado por la Embajada Francia, unfestival de cine coordinado con el Ministerio de Cultura deRepública Dominicana, entrega de donaciones por parte de la embajada de Taiwán(con la participaciónde mujeres en estado de embarazo), y una visitade la embajadora de México a una escuela de Managua.
Paralelamente a estas actividades, se continuaron las clases en todoslos niveles educativos. El diario hace referencia a que los estudiantes y losmás de 57,500profesores del país están recibiendo indicaciones de cómo prevenirel virus. La política de continuar el ciclo escolar es inédita, pues se hansuspendido clases en todo el hemisferio.
Es también anómala, pues en anteriores emergencias, como en los terremotos del 2014, el Estado de Nicaragua suspendió clases por más de treinta días.

El jueves 19 de marzo, se realizó un simulacro nacional multi-amenazas(no contra epidemias), que de acuerdo a la vicepresidente, Rosario Murillo,contó con la participación de más de 500,000personas en todo el país. Las fotografías revelan el contacto físicoentre los participantes de todas las edades. A pesar de registrarse más casos (confirmados y sospechosos) este fin desemana también se realizaron visitasa 164,000 hogares, una medida fuertemente cuestionada por elnecesario acercamiento social que implica.
La gestión del presidente Ortega se ha distinguido en años anteriores por eficaces medidas de prevención, mitigación y atención a desastres y emergencias. En esta ocasión, la amenaza del Covid-19, aunque es reconocida retóricamente como tal por parte de las autoridades; no tiene correspondencia con las políticas gubernamentales. La inacción y desacatamiento a recomendaciones de organizaciones internacionales son hechos demostrados que muestran un comportamiento inusual que merece explicaciones.
El autor es sociólogo nicaragüense.
