Monseñor Báez: “La UCA resucitará como resucitará el pueblo crucificado de Nicaragua”
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, reiteró su condena a la confiscación de la jesuita Universidad Centroamericana (UCA) que ordenó el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo y fue sellada con la complicidad del Poder Judicial por medio de un proceso penal por cargos de “terrorismo”.
El obispo, que desde 2019 vive un exilio forzado por la persecución orteguista, compartió un texto en el que cuenta su vínculo con la universidad, ya que fue el centro al que ingresó en su juventud, antes de tomar el camino religioso.
«Ingresé a la UCA en 1975 en la carrera de Ingeniería Eléctrica y todavía recuerdo con alegría y gratitud mis años de estudio en esta querida universidad», son la primeras líneas del breve relato con el que Báez ha querido expresar su rechazo a la acción contra la institución académica fundada en 1960 por la Compañía de Jesús y una de las más prestigiosas del país.
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«Me siento muy orgulloso de ser ex alumno de tan prestigiada universidad y estoy seguro de que, después de este injusto y doloroso momento, la UCA resucitará como resucitará también el pueblo crucificado de Nicaragua», sentenció el obispo.
Monseñor Báez que, junto al encarcelado obispo Rolando Álvarez, ha sido una voz firme contra los abusos y violaciones a los derechos humanos que se cometen en Nicaragua bajo el modelo represor de los Ortega-Murillo, resaltó la gran influencia que fue la UCA en su jueventud. «Me marcaron los valores humanos y sociales recibidos en los cursos humanísticos de la universidad: la verdad, la libertad, la justicia, la solidaridad», dijo.
EL FSLN SE INSTALA EN LA UCA
Desde el pasado jueves la UCA -incluidos todos sus bines- fue traspasada al Estado. La operación de despojo se sustentó en un oficio girado por la jueza Gloraria María Saavedra Corrales en el que se acusa a la universidad de ser un centro de operaciones terroristas, la figura que el orteguismo emplea desde 2018 para criminalzar a los ciudadanos que exigen libertad, justicia y democracia en el país.
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De manera inmediata, el estatal Consejo Nacional de Universidades oficializó el cambio de nombre por Universidad Casimiro Sotelo, nombró nuevas autoridades, mandó a borrar los símbolos jesuitas y en menos de 24 horas de manera improvisada anunció tomó el control. Como símbolo de la toma de la Alma Máter desde este viernes en la sede universitaria situada en el centro de la capital ondea la rojinegra bandera sandinista.



