Ortega y su desprecio por la Iglesia
Nicaragua ha sido testigo en 2019 del realce de otro personaje en la lucha de la libertad y la justicia, el obispo Silvio Báez.
Laprimera vez que un obispo cristiano dibujó la línea de los límites del Estadofue en el año 390 d.C., cuando Ambrosio, jerarca de Milán, amenazó al emperadorTeodosio con la excomunión, a menos que se arrepintiera de la masacre de 7,000 personasque manifestaban en contra de los impuesto en Tesalónica.
Ningúnlíder religioso había osado a amenazar a un emperado romano antes. Ningúnsacerdote se atrevió a interponerse en el camino de las autoridades civilescuando recaudaron los impuestos. Teodosio era emperador diestro en la batalla ysin misericordia. Había acompañado a su padre en la batalla contra una rebeliónen Gran Bretaña y la Galia, por ejercitos de tribus celtas locales y losdesertores del ejército romano.
Fueel último gran emperador del Imperio Romano unido. Y él era un cristianoortodoxo, trinitario, en tiempos en los que la doctrina de cristiana de laidentidad de Cristo estaba en debate. Pero el obispo de Milán lo denunció comoun bárbaro por la masacre de esos manifestantes tributarios.
Teodosiorespondió con enojo que venía a apoderarse del templo de Ambrosio y sacarlofuera. La respuesta de Ambrose fue una revolución en el mundo antiguo: “No tienes derecho a entrar enla casa de una persona privada. ¿Qué te hace creer que tienes derecho a entraren la casa de Dios?”.
La respuesta de Teodosio fue la respuesta de unverdadero cristiano: procedió al arrepentimiento. Después de esta reprensión, elImperio ya no sería el mismo. La intrépida defensa de Ambrosio por la vida, lalibertad y la propiedad privada de las personas comunes puso fin al dominioabsoluto de los emperadores. Ambrosio se convirtió en el héroe de la gentecomún. El cristianismo creció en influencia y en números. Si el obispo puedemantenerse firme contra el emperador, ¡cuánto más grande debe ser el Dios deese obispo!
Muchasson las versiones que relatan estos hechos acaecidos en el siglo IV. Lo que síestá claro es que depués de este episodio, la influencia del cristianismo en lasociedad fue en aumento y que los límites entre Iglesia y Estado quedaríafijados para la posteridad. Efectivamente el estado tenía la autoridad deejecutar la justicia a través de la espada, sin embargo la Iglesia tenía elpoder sacramental, es decir expulsar de la congregación de la fe a lospecadores y apóstatas.
Acertada o no el relato de esta versión, nopodemos negar es que este tipo de episodios se ha repetido a lo largo de lahistoria. Uno de los casos más emblemáticos fue el de los círculoseclesiasticos católicos, fue el del protestante Dietrich Bonhoeffer, quien esbien recordado por su postura contra el gobierno nazi en su tierra natal y suposterior ejecución justo antes de la rendición de Alemania.
Alertó a su nación de los peligros que corríacuando Hitler trabajaba para obtener control de la Iglesia alemana para suspropios intereses. Los hallazgos de que había participado en conspiracionespara derrocar a Hitler lo llevó a ser condenado a muerte en la horca en losúltimos días de la guerra.
Juan Pablo II es otro ejemplo. Rompió con laimpopularidad de la que gozaba la iglesia Católica en sus tiempos. Millones depersonas se reunían para escuchar lo que este Papa tenía que decir. Después dela segunda guerra mundial la posición del clero había sido neutral en materiapolítica, económica y social. Sin embargo cuando el polaco llegó al Vaticano,su popularidad creció cuando se refirió a temas como comunismo, aborto,relaciones internacionales y dictaduras. Entre ellas la dictadura sandinista enla década de 1980.
Nicaragua ha sido testigo en 2019, del realce deotro personaje en la lucha de la libertad y la justicia, el Obispo Silvio Báez.El obispo capitalino ha asaltado el corazón, no solo de los managuas, sino dela nación entera después de sus duras reprimendas al mismo personaje del queJuan Pablo II se referió. Y es que este es un excelente ejemplo de como laautoridad eclesial juega un papel vital en la defensa de los más debiles ydesfavorecidos. El servicio de la iglesia y de sus líderes es vital paraconstruir una nación bendecida y próspera, donde reine la justicia, la paz y elgozo. Este Obispo de Managua me hace pensar en aquel Obispo de Milán.
Sin embargo, la repuesta del emperador Teodosiotiene mucho para enseñar a Daniel Ortega y su familia, cuya respuesta ha sidoenviar sus fieles turbas a templos católicos y profanarlos. Teodosio no entróen el Templo hasta que se arrepintió y pidió perdon públicamente por la masacrede Tesalónica. Ortegua no ha pedido perdón, ni tampoco ha respetado lostemplos. Debemos remarcar que los templos religiosos son una suerte deembajada, de un poder o autoridad extraterritorial, que goza de los derechos deinviolabilidad de espacio según el derecho internacional. Ortega parece quererviolentar no solo los derechos de los nicaragüenses. Entrar a una embajada porla fuerza, representa una declaración de guerra, y este caso representa unguerra contra el Vaticano. En los círculos protestantes representa una guerracontra el reino de Dios.
Los obispos católicos tienen mucho que aprender de Ambrosio y Baéz, así como los servidores protestantes y evangélicos de Bonhoeffer. Después de todo, la historia nos enseña que los movimientos que han estado a favor de la justicia, son los que más crecen en influencia y número.
Nota: El presente artículo es responsabilidad exclusiva de su autor. La sección Voces es una contribución al debate público sobre temas que nos afectan como sociedad. Lo planteado en el contenido no representa la visión de Despacho 505 o la de su línea editorial.
