
Murillo purga a tres comisionados generales y saca al último jefe policial de la represión de 2018 que seguía en el cargo
Rosario Murillo ordenó una nueva purga en la cúpula de la Policía Orteguista que alcanza a tres comisionados generales, incluido Marvin Castro, uno de los principales jefes policiales de la represión de abril de 2018 y el último de aquel grupo que permanecía en su cargo. Después de 12 años al frente de la delegación de Jinotega, su lealtad al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo no impidió su caída. Las sospechas de corrupción, los malos resultados de gestión y las disputas políticas precipitaron la salida de los tres mandos, según fuentes vinculadas a la Secretaría del Frente Sandinista.
La purga también alcanzó a Diego Baltodano, jefe de la delegación policial de Matagalpa, y a Martha Ligia Solórzano, quien desde enero de 2018 dirigía la Policía Nacional en Boaco.
Castro fue uno de los principales rostros de la Policía Orteguista que dirigieron la sangrienta represión de las protestas de abril de 2018. También ha sido señalado de cometer violaciones de derechos humanos y mantener una férrea persecución política contra personas consideradas opositoras al régimen.
Según las fuentes consultadas, Murillo ordenó la semana pasada que Castro fuera detenido en Jinotega para investigarlo por presuntos actos de corrupción. Posteriormente, dispuso que fuera enviado a retiro.
“Para no ensuciar la imagen de la Policía, Murillo posteriormente giró instrucciones a los comisionados generales Francisco Díaz y Victoriano Ruiz Urbina, cojefes de la Policía Nacional, que lo enviaran a retiro al igual que Baltodano y Solórzano”, explicó una de las fuentes.
Doce años al frente de la Policía en Jinotega
Castro había sobrevivido a las anteriores purgas de Murillo pese a los cuestionamientos sobre su gestión. Una fuente policial de Jinotega confirmó que el comisionado general obtenía evaluaciones negativas tanto en seguridad ciudadana como en seguridad vial.
Los reportes de sucesos difundidos por medios oficiales reflejan que Jinotega acumula al menos 42 homicidios en lo que va de 2026, la cifra más alta entre los departamentos del país, según esos registros.
Su salida pone fin a 12 años al frente de la delegación departamental y aparta del mando al último de los principales jefes policiales vinculados a la represión de 2018 que, según las fuentes, conservaba su puesto.
Corrupción en Matagalpa y disputas políticas en Boaco
En Matagalpa, supuestas denuncias de corrupción y el deterioro de la seguridad ciudadana habrían sido los motivos de la caída del comisionado general Diego Baltodano, según circula en los pasillos de la delegación.
“contra Baltodano lo que se sabe es que acumulaba denuncias por actos de corrupción mientras la inseguridad ciudadana se dispara en el departamento. Dicen que todo eso fue debilitando sus bases políticas, hasta hacerlo caer”, afirmó la fuente.
La salida de Martha Ligia Solórzano, en cambio, estuvo marcada por conflictos con las estructuras políticas del Frente Sandinista en Boaco.
Una fuente vinculada al partido sandinista aseguró que la comisionada entró en desacuerdos con la dirigencia departamental, una confrontación que terminó por costarle el cargo después de más de ocho años al frente de la delegación policial.



