
En riesgo de daño irreparable: La CIDH exige saber el paradero de la abogada Thelma Montenegro en Nicaragua
Incomunicación total, ocultamiento de su paradero y un riesgo inminente de daño irreparable a su vida e integridad física. Ese es el escenario de gravedad extrema que enfrenta en Nicaragua la abogada opositora Thelma del Rosario Montenegro Centeno, quien cumple más de un mes en condición de desaparición forzada bajo custodia del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.
Montenegro, integrante de la Asociación Madres de Abril (AMA), fue aprehendida por autoridades estatales el pasado 23 de agosto de 2026. Desde esa fecha, la dictadura se ha negado de forma sistemática a proporcionar información sobre su estado de salud, sus condiciones de reclusión o el centro de detención al que fue trasladada en Managua, impidiendo cualquier tipo de contacto con sus familiares o abogados de confianza.
La gravedad del caso llevó a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) a evaluar la situación de la defensora y emitir este miércoles una resolución de medidas cautelares urgentes para exigir al Estado nicaragüense que revele de inmediato dónde la tienen y garantice su integridad física.
Incomunicación prolongada y riesgo de daño irreparable
El organismo constató que la abogada se encuentra en una situación de «extrema vulnerabilidad» al estar bajo el control absoluto de las autoridades del régimen sin que exista ningún registro ni confirmación oficial de su paradero.
En su valoración, la CIDH advirtió que la «incomunicación total y prolongada» a la que ha sido sometida la priva de atención médica adecuada, visitas familiares y defensa legal, exponiéndola a sufrir abusos en prisión. Pese a los requerimientos de información enviados por el organismo, la dictadura guardó silencio y rehusó rendir cuentas sobre la situación de la detenida.
Ante este patrón de opacidad, el organismo solicitó al Estado precisar el paradero exacto de Montenegro, autorizar de inmediato la visita de sus parientes y representantes legales, realizarle una evaluación médica integral y proveerle los medicamentos o tratamientos especializados que requiera.
Una familia devastada por la persecución de la dictadura
El encarcelamiento y ocultamiento de Thelma Montenegro no es un hecho aislado, sino la continuación de una feroz campaña de represión y venganza contra una de las familias que más ha sufrido la violencia estatal en el norte de Nicaragua.
Montenegro es defensora de derechos humanos y ha exigido justicia por los crímenes cometidos contra su círculo cercano. Cuatro miembros de su familia han sido asesinados en el contexto de la represión desde 2018, entre ellos su esposo Francisco Blandón y sus hermanos Oliver y Edgard Montenegro, acribillados en 2019 en el municipio de El Cuá a manos de paramilitares afines al régimen.
Asimismo, otros integrantes de su núcleo familiar —como Dorlin y Oliver Montenegro— sufrieron cárcel entre 2020 y 2023, para luego ser despojados arbitrariamente de su nacionalidad nicaragüense y desterrados del país bajo el señalamiento de «traidores a la patria».
El patrón de acoso contra Thelma escaló el pasado 19 de agosto, cuando fue arrestada arbitrariamente al presentarse a una delegación policial en Pantasma para realizar el trámite de rutina de renovación de su licencia de conducir. Aunque fue liberada tres días después, el 23 de agosto una patrulla volvió a presentarse en su vivienda para secuestrarla definitivamente. Desde su traslado a la capital el 25 de agosto, no se sabe nada de ella.



