Ortega premia la lealtad del Ejército y la Policía con mandatos de siete años a sus jefes

Por orden expresa de Daniel Ortega, los jefes del Ejército de Nicaragua y de la Policía pasarán a ejercer mandatos de siete años, el mismo período que la reforma constitucional establece para la Presidencia de la República, controlada por el dictador y su esposa, Rosario Murillo. La medida integra a las dos instituciones armadas, señaladas por organismos internacionales de derechos humanos como pilares de la represión estatal desde 2018, a la estrategia del régimen para perpetuarse en el poder.

La decisión fue anunciada este miércoles por el sancionado presidente del Parlamento, Gustavo Porras, durante la sesión en la que la institución castrense expresó su respaldo a la iniciativa de reforma constitucional. Porras dejó claro que la ampliación de los mandatos no fue una propuesta surgida de las consultas, sino una instrucción directa del dictador de 80 años.

«Esto es indisoluble. El comandante (Ortega) nos dijo que quede claramente establecido en la ley de reforma que los períodos de nombramiento del comandante en jefe de las fuerzas militares del Ejército de Nicaragua y de los jefes de las fuerzas policiales de la República serán de siete años», afirmó Porras.

La reforma blinda al comandante en jefe del Ejército Julio César Avilés y a los jefes de la Policía que encabeza Francisco Díaz, consuegro de los dictadores.

Respaldo sin objeciones

En su turno de palabra, Avilés se centró en expresar su fiel respaldo al proyecto político de Ortega y Murillo. Aunque en teoría fue convocado como parte de la consulta de las nuevas reformas no incluyó propuestas de modificación ni objeciones al proyecto.

Avilés calificó la reforma como parte de un «proceso histórico para fortalecer la institucionalidad» y afirmó que busca garantizar «la defensa de la paz, la soberanía, la independencia y la autodeterminación» del país.

«Quiero expresarles a ustedes nuestro firme respaldo a la Reforma de la Constitución Política que se realiza en pleno ejercicio de ser libres, soberanos e independientes», dijo el jefe militar en nombre de la Comandancia General, el Consejo Militar y el conjunto de las Fuerzas Armadas.

A lo largo de su intervención, Avilés reafirmó el compromiso del Ejército de «respaldar y defender siempre» el derecho de Nicaragua a conducir «sus propios destinos sin la injerencia extranjera», uno de los argumentos empleados por el régimen para responder a las críticas internacionales por la reforma política.

Ortega no ha dejado de mover fichas para asegurar la continuidad de la cúpula militar y policial. En diciembre de 2024, el dictador prorrogó un año más el mandato del jefe del Ejército, mientras que, en febrero de 2025, ratificó por seis años como director general de la Policía a Francisco Díaz.

Avilés dirige el Ejército desde 2010 y Díaz asumió la jefatura de la Policía en 2018, tras la salida de Aminta Granera, en plena consolidación del aparato represivo desplegado por la dictadura después de las protestas de ese año.