Estados Unidos pide a la OEA reunión urgente de cancilleres tras la abolición de las elecciones en Nicaragua

Estados Unidos dio este miércoles un paso para elevar la presión diplomática sobre el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo al solicitar al Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA) la convocatoria de una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para abordar la situación de Nicaragua, después de que el mandatario anunciara que el país no volverá a celebrar elecciones.

La petición, presentada por la Misión Permanente de Estados Unidos ante la OEA, va acompañada de un proyecto de resolución que condena la decisión anunciada por Ortega el pasado 19 de julio y la reforma constitucional impulsada por el régimen para convertir esa decisión en una norma permanente.

El documento sostiene que la abolición de las elecciones, la eliminación del pluralismo político y la exclusión permanente de la oposición son incompatibles con la democracia representativa y vulneran los derechos políticos de los nicaragüenses, además de contravenir la Carta Democrática Interamericana, la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre y la Convención Americana sobre Derechos Humanos.

“Condenar inequívocamente la declaración de José Daniel Ortega Saavedra de que Nicaragua nunca volverá a celebrar elecciones” es el primer punto resolutivo de la propuesta, que también rechaza cualquier intento de Ortega y Rosario Murillo de eliminar la transición pacífica del poder o impedir la participación política de quienes el régimen considere una amenaza.

Washington amplía las acusaciones

El proyecto va más allá del desmantelamiento del sistema electoral y describe a Nicaragua como un foco de inestabilidad para el hemisferio.

Según la propuesta, las acciones dirigidas por Ortega y Murillo han provocado una crisis política, de derechos humanos y migratoria que amenaza la paz y la estabilidad regional. Entre los argumentos menciona el deterioro de la independencia judicial y legislativa, la presunta persecución y ejecución extrajudicial de nicaragüenses fuera del país, la presencia de actores extrahemisféricos en actividades militares y de inteligencia, y el exilio forzado de cientos de miles de ciudadanos.

Washington sostiene que esa combinación de factores trasciende el ámbito interno de Nicaragua y requiere una respuesta colectiva de los Estados miembros de la OEA.

Reunión de cancilleres

La resolución propone convocar, con base en los artículos 61, 62 y 63 de la Carta de la OEA, una Reunión de Consulta de Ministros de Relaciones Exteriores para analizar la crisis nicaragüense y discutir las medidas que podrían adoptarse frente al deterioro democrático del país.

Como parte de la propuesta, el Consejo Permanente encomendaría a su presidencia preparar la agenda y el reglamento del encuentro.

El texto incluye además una precisión expresa: la resolución «no constituye una autorización para el uso de la fuerza», con lo que Estados Unidos busca despejar cualquier interpretación sobre una eventual intervención militar.

La iniciativa deberá ser debatida por el Consejo Permanente de la OEA, cuyos Estados miembros decidirán si respaldan la convocatoria de la reunión extraordinaria de cancilleres, un mecanismo reservado para abordar asuntos que el organismo considera de especial gravedad para el continente.

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