República Dominicana condena liquidación de elecciones en Nicaragua y pide rectificar
Los gobiernos del continente se comienzan a volcar en condenas al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo por la decisión unilateral de no volver a celebrar elecciones en Nicaragua como estrategia para evitar que la oposición -que según dicen financia Estados Unidos- tome el poder.
Costa Rica, Chile, Guatemala y Panamá ya han expresado, mediante notas diplomáticas, su rechazo al anuncio de Ortega de eliminar las elecciones en Nicaragua, al considerar que supone la liquidación de la democracia en el país, y en las últimas horas se sumó República Dominicana.
El Gobierno de Luis Abidaner condenó «en los términos más enérgicos» las declaraciones del dictador porque contravienen los principios esenciales de la democracia representativa y el derecho del pueblo nicaragüense a elegir libremente a sus gobernantes.
Nadie puede atribuirse el derecho a impedir que el pueblo decida
En un comunicado oficial, el Ministerio de Relaciones Exteriores dominicano señaló que una declaración de esa naturaleza constituye un abierto desconocimiento del derecho del pueblo nicaragüense a participar en elecciones periódicas, libres, justas, transparentes y plurales.
La Cancillería recordó que la Carta Democrática Interamericana establece que “los pueblos de América tienen derecho a la democracia y sus gobiernos la obligación de promoverla y defenderla”, y subrayó que las elecciones periódicas, el sufragio universal y secreto, el pluralismo político, el respeto a los derechos humanos y el Estado de derecho son elementos esenciales e irrenunciables de la democracia representativa.
República Dominicana sostuvo que ningún gobierno puede atribuirse el derecho de impedir que un pueblo exprese periódicamente su voluntad soberana mediante el voto ni clausurar de manera unilateral la vía electoral como mecanismo legítimo para la alternancia en el poder.
En ese sentido, hizo un llamado a las autoridades nicaragüenses a rectificar esa posición y garantizar plenamente los derechos políticos y las libertades fundamentales del pueblo nicaragüense, incluido su derecho a participar en elecciones auténticas, competitivas y democráticas.
El pronunciamiento de República Dominicana así como los de Guatemala, Chile, Costa Rica y Panamá, que también rechazaron el anuncio de Ortega de poner fin a las elecciones en Nicaragua están alineados con el llamado de Estados Unidos a sus socios para frenar la escalada represiva de Ortega y Murillo.
Tras el anuncio del dictador de 80 años de no volver a celebrar elecciones en Nicaragua para impedir que la oposición retome el poder, Washington señaló que la pretensión del régimen es la confirmación definitiva del carácter autoritario del régimen familiar.
«La administración de Trump y la comunidad internacional no se quedarán de brazos cruzados mientras la dictadura de Murillo-Ortega intensifica la represión en el país y genera inestabilidad que amenaza la seguridad nacional de Estados Unidos», advirtió el secretario Rubio a través de la red social X.
Estados Unidos fue directo en pedir a sus socios «unir fuerzas para demostrarle a la dictadura de Murillo-Ortega que no puede esperar mantener relaciones normales con otras naciones cuando está socavando los principios básicos de nuestro hemisferio democrático». La respuesta no ha esperado.



