Nuevo frente de tensión con Costa Rica: el régimen la acusa de injerencia por sus «atrevidas» declaraciones sobre el fin de las elecciones en Nicaragua
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo abrió este lunes un nuevo frente de tensión con Costa Rica al acusar al Gobierno de ese país de injerencia en los asuntos internos de Nicaragua. La reacción llegó después de que la Cancillería costarricense reafirmara su respaldo a la celebración de elecciones libres y democráticas, en respuesta al anuncio de Ortega de que en Nicaragua ya no habrá elecciones presidenciales.
En un comunicado oficial, Costa Rica afirmó que «siempre ha apoyado y abogará por unas elecciones libres, democráticas, transparentes y plurales en la República de Nicaragua».
Además, recordó que no reconoció los resultados de las elecciones de 2021, al considerar que carecieron de garantías democráticas, y reiteró su posición frente al proceso en el que Daniel Ortega y Rosario Murillo aseguraron su permanencia en el poder tras eliminar a la competencia política mediante el encarcelamiento, exilio o inhibición de los principales aspirantes presidenciales. Una completa aniquilación de la oposición.
Asimismo, el Gobierno de Laura Fernández no omitió su «profunda preocupación por el cierre sistemático de los espacios cívicos y la persecución contra las voces disidentes».
Régimen: Nicaragua no es provincia de Costa Rica
La respuesta de Managua fue casi inmediata. En un comunicado titulado «Soberanía en mi tierra se escribe con letras grandes», la Cancillería del régimen reivindicó el principio de no intervención y rechazó el pronunciamiento costarricense.
«Nicaragua no es una provincia de su respetable país y, por lo tanto, tiene derecho a ejercer su soberanía e independencia, igual que cualquier otro Estado del mundo», señala la nota oficial.
El régimen además tildó de atrevidas las declaraciones del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto de Costa Rica y manifestó que desconoce su pronunciamiento porque «los asuntos nacionales son propios de cada Estado independiente».
La Cancillería alegó que «Nicaragua nunca ha intervenido en los problemas, conflictos o desafíos» del país vecino, pese a que el propio comunicado dedica un párrafo a la situación política costarricense.
En ese apartado, el régimen desea «éxitos» a la presidenta Laura Fernández, aunque agrega que, «según sus adversarios internos», su Gobierno enfrenta «múltiples desavenencias y desacuerdos, como suele suceder en cualquier tiempo de la historia de la comunidad humana».
El intercambio de comunicados marca un nuevo episodio de tensión entre ambos países y constituye la primera respuesta diplomática del régimen nicaragüense a un Gobierno que cuestiona públicamente el anuncio de Ortega de eliminar las elecciones presidenciales como mecanismo para definir el poder político en Nicaragua.



