Réquiem para la democracia: Ortega da por enterrada la vía electoral en Nicaragua. ¿Cuál es la ruta?
En el minuto 56 de un extenso discurso por el 47 aniversario de la Revolución Sandinista, el dictador Daniel Ortega anunció que en Nicaragua «no volverá a haber elecciones». Frente a una Plaza de la Fe, en Managua, colmada por una multitud de simpatizantes y empleados públicos movilizados por el oficialismo -en una jornada marcada por denuncias de amenazas para garantizar la asistencia-, el veterano caudillo sandinista adelantó una reforma constitucional para eliminar ese mecanismo, que en las democracias permite la alternancia en el poder.
«Aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder», sentenció. Según Ortega, con esta medida aniquila la intensiones de opositores en el exilio que andan «agazapados» formando partidos y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse.
Su plan -dijo- es cambiar la ley para poner » un muro, un bloque, a los golpistas, a los vendepatrias, y que por mucha plata (dinero) que le den los yanquis (EE.UU.), no podrán», dijo.
No se trata de una reforma política más. El anuncio, del que el dictador de 80 años no ofreció mayores detalles, va mucho más allá del ámbito electoral: si se concreta, los nicaragüenses podrían dejar de elegir mediante el voto a la máxima autoridad del país, un cambio que modificaría uno de los pilares sobre los que se ha organizado el Estado nicaragüense desde el inicio de la República.
El anuncio puede interpretarse como el paso más avanzado en el proceso de concentración de poder impulsado por Ortega y Rosario Murillo, tomando en cuenta que las elecciones presidenciales no solo permiten escoger a un gobernante; sino que son el mecanismo que legitima el poder y hace posible la alternancia democrática.
Ortega se quitó la careta
¿Cuál es el escenario? El excandidato presidencial Juan Sebastián Chamorro considera que el anuncio no constituye una reacción improvisada, sino la confirmación de una aspiración que Ortega ha expresado durante años.
Chamorro cree que la ruta que seguirá Ortega es la instauración de un modelo de partido único, al mejor estilo de China, Corea del Norte y Cuba.
«Las declaraciones del dictador de que en Nicaragua ya no habrá elecciones reflejan su deseo, expuesto desde hace muchos años, de convertir a Nicaragua en un país de partido único como China, Corea del Norte y Cuba. Siempre ha expresado que los partidos políticos son indeseables porque, según él, dividen a las sociedades», afirmó en una declaración pública..
Sin embargo, Chamorro sostiene que detrás del discurso del dictador no necesariamente hay fortaleza. Gran parte -afirma- responde al aumento de la presión nacional e internacional para buscar una salida democrática a la crisis política.
«Está claramente reaccionando a las demandas de los opositores que hemos expresado que la solución es la vía democrática. Igualmente, la comunidad internacional, Estados Unidos, el Parlamento Europeo y la OEA han respondido positivamente a este planteamiento y es por ello que Ortega dice no», señaló.
«Ayer Ortega se quitó una máscara más: la de que no quiere bajo ninguna circunstancia que vuelvan a haber elecciones en Nicaragua. Se cree que puede decirlo y que puede hacerlo, pero en realidad está reaccionando a nuestras presiones y a las presiones internacionales», sostuvo.
Chamorro incluso plantea como hipótesis que el régimen podría sustituir las elecciones presidenciales por mecanismos internos de designación dentro del oficialismo.»Probablemente lo que esté pensando Ortega es hacer elecciones internas de partido, como lo hacen en China para designar funcionarios, todos obviamente miembros del partido único», expresó aclarando que se trata de una interpretación personal ya que Ortega apenas reveló sus pretensiones.
Constituyente o ampliación de periodo
Un experto en derecho constitucional, entrevistado por DESPACHO 505, considera que el dictador podría ampliar su periodo hasta por tres años y convocar a una asamblea constituyente para justificar su permanencia en la Presidencia.
«Ellos van a realizar otra reforma constitucional para ampliar el período por dos o tres años y de esa manera no hay elecciones en el 2027, y ordenar a la Asamblea Nacional a crear una Asamblea Constituyente para aprobar una nueva Constitución», afirmó el experto.
El experto estimó que el Ejecutivo podría justificar esa decisión bajo el argumento de que los actuales diputados fueron elegidos por voto popular y, por tanto, pueden asumir el mandato de redactar una nueva Constitución. Incluso, planteó que el régimen podría convocar únicamente a un plebiscito para ratificar la reforma, aunque consideró más probable que el cambio sea aprobado directamente por la Asamblea Nacional.
Sobre la instalación de un sistema parlamentarista en Nicaragua, el constitucionalista descartó esa posibilidad, ya que no cree que el dictador se someta al control de la Asamblea Nacional.



