“Aquí no volverán a haber elecciones”: Ortega reaparece y desafía cualquier cambio político en Nicaragua

El dictador Daniel Ortega sepultó este domingo cualquier posibilidad de alternancia democrática en Nicaragua al sentenciar de que su régimen no permitirá procesos electorales que pongan en riesgo el control del poder.

«Aquí (en Nicaragua) no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos (oposición) atrapar el Gobierno, atrapar el poder», lanzó en un discurso el mandatario durante un acto de masas en conmemoración del 47 aniversario de la revolución sandinista, celebrado en Managua.

Después de casi dos meses sin apariciones públicas, Ortega llegó al acto acompañado de su esosa y «copresidenta» Rosario Murillo. Su presencia estuvo marcada por un discurso en el que arremetió contra sus opositores, Estados Unidos y organismos internacionales.

En el acto, el mandatario sandinista dijo que los opositores en el exilio andan «agazapados» y los acusó de querer ganar unas elecciones para enriquecerse.

«Pero que se olviden: Aquí no volverán a haber elecciones para que por allí intenten ellos atrapar el Gobierno, atrapar el poder», enfatizó.

“Por mucha plata que le den los yankis, no podrán, no podrán”, afirmó Ortega al referirse a sus adversarios políticos, a quienes acusó nuevamente de intentar tomar el poder mediante financiamiento extranjero.

Ortega también volvió a referirse a la crisis de 2018, insistiendo en su versión de que las protestas fueron financiadas por Estados Unidos y que buscaban derrocar a su gobierno. Aseguró que el régimen respondió con “contundencia” y justificó la actuación de la Policía y grupos afines al oficialismo durante esos acontecimientos.

También atacó a Estados Unidos por la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro y expresó solidaridad con Maduro y su esposa Cilia Flores. Además, criticó a organismos internacionales y señaló que en Nicaragua existen “vende patrias”.

Las elecciones de 2027 quedarían canceladas

A mediados de febrero de 2025, la dictadura puso en vigor esa reforma profunda a la Constitución Política que transformó el Estado, eliminó el balance de poderes, y otorgó un poder total a Ortega y Murillo, y que ha sido duramente criticada por la ONU, la Organización de Estados Americanos (OEA), Estados Unidos, el Parlamento Europeo y opositores nicaragüenses.

La enmienda amplió de cinco a seis años el periodo presidencial, estableció la figura de «copresidenta», que el Ejecutivo «coordine» los demás «órganos» del Estado, que dejan de llamarse poderes, y legalizó la apatridia.

Es decir, Nicaragua debería celebrar elecciones generales en noviembre de 2026, pero las enmiendas constitucionales ampliaron el período presidencial, por lo que en teoría sería en noviembre de 2027. Ahora, tras las palabras de Ortega se espera una nueva reforma constitucional para cambiar las reglas.

El encuentro del cardenal Brenes con el papa León XIV

En otro momento de su intervención, Ortega hizo referencia al reciente encuentro entre el cardenal Leopoldo Brenes, arzobispo de Managua, y el papa León XIV en Roma y agradeció “sus bendiciones”.

La referencia ocurre en medio de las tensiones entre el régimen Ortega-Murillo y la Iglesia católica en Nicaragua, tras años de conflictos marcados por expulsiones de religiosos, restricciones a actividades eclesiales y persecución contra miembros de la Iglesia.

Una aparición rodeada de control y ausencia internacional

La aparición de Ortega ocurrió en un acto altamente controlado por la seguridad del régimen. La actividad estuvo precedida por cerca de una hora de música y presentaciones antes de la intervención de los dictadores.

La mesa principal estuvo integrada por funcionarios del Estado y simpatizantes del oficialismo. A diferencia de otros aniversarios, no hubo presencia de presidentes ni representantes de gobiernos extranjeros, una ausencia que refleja el aislamiento internacional que el régimen intenta minimizar.

Durante el event, Ortega de 80 años, fue visto caminando lentamente y con una imagen de mayor desgaste físico. Su voz durante el discurso se escuchó pausada y con dificultades en algunos momentos.