Opositores nicaragüenses condenan el fortalecimiento de la presencia rusa en Nicaragua

La opositora Concertación Democrática Nicaragüense (CDN) condenó este jueves el fortalecimiento de la presencia rusa en Nicaragua para -supuestamente- enfrentar adversarios comunes como Estados Unidos.

En una declaración, el movimiento en el exilio y opositor al régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, al que acusa de fraudes electorales y de inhabilitar a sus contradictores, condenó «enérgicamente la ratificación del acuerdo de cooperación militar entre la dictadura Ortega-Murillo y la Federación Rusa que fortalecerá la presencia militar estructurada y permanente de Rusia en Nicaragua para enfrentar a adversarios comunes como a los Estados Unidos de América».

El miércoles de la semana pasada, el Consejo de la Federación (Senado) de Rusia ratificó un acuerdo para fortalecer la cooperación militar con Nicaragua, firmado en Moscú en septiembre de 2025.

«Este acuerdo fortalece el aparato represivo de la dictadura (de Nicaragua), incrementando su capacidad de vigilancia, control e intimidación contra el pueblo nicaragüense, dotando al régimen de nuevas y más eficaces técnicas para la represión de toda voz disidente y para la persecución transnacional», señaló ese colectivo.

Nicaragua Estado satélite de Rusia

Félix Maradiaga, presidente de la Fundación Libertad, considera que el dictador Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo están convirtiendo a Nicaragua en un Estado satélite de Rusia, al convertir al país en una plataforma operativa al servicio de sus intereses.

Indicó que la dictadura está entregando un «cheque en blanco a Vladimir Putin» en el que no solo intercambiarán información militar y de inteligencia, sino también coordinación de esfuerzos frente a situaciones de emergencia global, entrenamiento de tropas, guerras radio electrónicas, cooperación radiológica, química y biológica, entre otras.

«Con este pacto se está haciendo una base de inteligencia rusa que ya existe, pero que se está convirtiendo en una base militar», subrayó.

Por su parte, la CDN alerta que el pacto en mención vulnera el espíritu de los Acuerdos de Esquipulas y pone en riesgo el modelo de seguridad democrática en Centroamérica «al abrir espacio a la injerencia de una potencia extra regional en la región».

De igual forma, la confederación advierte que el tratado arrastra a Nicaragua a una peligrosa confrontación geopolítica, al tensar su relación con los Estados Unidos, su principal socio comercial, y compromete el bienestar de la población.

«El régimen, una vez más, actúa de espaldas al interés nacional. Demandamos de la comunidad internacional una condena firme y acciones concretas en favor de la restauración de la democracia en Nicaragua», abogó el colectivo.

Daniel Ortega, de 80 años y en el poder desde 2007, es el principal aliado en Centroamérica del presidente de Rusia, Vladimir Putin.

Por su parte, Rusia es un antiguo aliado de Nicaragua, que durante el primer régimen sandinista (1979-1990) dotó de armamento soviético a las Fuerzas Armadas nicaragüenses.

El 5 de octubre de 2024, el co-canciller nicaragüense, Valdrack Jaentschke, dijo que su país trabaja «de la mano» con Rusia «por el surgimiento de un nuevo orden mundial multipolar, más justo, más solidario, en paz, seguridad y bienestar».

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