Ortega miente a embajadores sobre la represión de 2018
El dictador Daniel Ortega ha intentando vender una falsa realidad a una decena de embajadores de países y agencias de las Naciones Unidas que presentaron ayer sus Cartas Credenciales. Ortega aprovechó el discurso para atacar a Estados Unidos y a la Unión Europea, y mentir sobre las protestas opositoras de 2018, que según él, fue armada y por lo tanto responsable de las más de 300 muertes de ciudadanos, sin embargo, los organismos nacionales e internacionales demostraron que el principal culpable fue el Gobierno y su brazo represor la Policía Orteguista.
Ortega hizo un repaso histórico desde cómo Estados Unidos y Europa por los siglos intentaron intervenir Nicaragua hasta el éxito del modelo de Diálogo, Alianza y Consenso que mantuvo con los empresarios, pero que se vio frenado, dijo, por la “conspiración de una protesta no pacífica”. A todas luces, el dictador intentó convencer a los embajadores sobre los hechos de 2018 al pasar de victimario a víctima.
“No era una protesta pacífica como vemos en otros países a nadie con rifle, excepto en Estados Unidos donde los que apoyan a Trump andan fusiles y ametralladoras. En Nicaragua vino la protesta armada, con fusiles y escopetas, de ataques a las instituciones del Estado, destrucción y quema de hospitale, destrucción y quema de escuela y de Alcaldías”, señaló Ortega.
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Agregó que los opositores querían derrocar a su Gobierno y tenía como objetivo destruir todo “lo que se había construido en beneficio de los pobres”. Ortega fue incapaz de reconocer alguna responsabilidad y por casi una hora mintió al dar hechos que no se corresponden con la realidad, y lavar la cara de la Policía Orteguista.
Las protestas del 17 de abril empezaron tras una polémica reforma a la Seguridad Social que castigaba a los jubilados al quitarle el 5% de su pensión, al igual que imponía mayores contribuciones a empresas y trabajadores. El malestar se extendió por todo el país y Ortega desde el primer día sacó a la Policía a reprimir: León, Managua y Masaya fueron las primeras ciudades en sufrir la embestida de Policías y fuerzas de choque.
“Empezaron a quemar y destruir, y nosotros evitando sacar a los policías, y la Policía no salió, era difícil. La Policía aguantó en los cuarteles los ataques armados de todos los días, y ahí tenemos cantidad de policías que fueron asesinados en puntos de control de los golpistas”, dijo, pero lo cierto es que los agentes antidisturbios respondieron con letalidad desde el día uno de las manifestaciones lideradas por estudiantes.
En Camino de Oriente, en Managua, Policías y fuerzas de choque golpearon el 18 de abril a estudiantes y robaron a periodistas que daban cobertura a las manifestaciones pacíficas. “Sentían que habían derrotado a la revolución, una revolución de reconciliación y unidad”.
El dictador se libró de culpa y, al contrario, culpó a los opositores de las muertes de agentes policiales y simpatizantes sandinistas, sin mencionar que del lado opositor se registró el mayo número de muertos. También culpó a los ciudadanos de todos los actos que cometieron sus fuerzas de choque.
“Andaban pintando las casas de familias sandinistas para buscar como asesinarla, y aguantamos, mientras había una campaña internacional feroz, nosotros los asesinos y ellos los pacíficos”, expuso ante los embajadores. Los hechos demuestran que los simpatizantes del régimen son quienes pintan las casas de los opositores con la palabra “Plomo”, sinónimo de muerte.
Por otro lado, dijo que la Policía salió cuando la población empezó a pedirlo, incluso se refirió a una supuesta llamada de la entonces embajadora Laura F. Dogu en la que le pide a Rosario Murillo que saque a los policías, después que, según Ortega, fuera víctima de un robo.
“La embajadora norteamericana en ese momento, alientan este tipo de crímenes, pero llegó un momento en que se va trasladando a su residencia, y en uno de los puntos escucha balazos, y es que habían parado a un vehículo escolta de ella para apoderarse de las armas y se apoderaron de dos vehículos de la embajadora”, dijo Ortega.
“Por qué no ponen orden, porque no ponen a la Policía”, habría dicho la embajadora Dogu según el discurso de Ortega.
El dictador hilvanó su discurso para librar de culpa a la Policía Orteguista, a la vez que acusó a los organismos de derechos humanos de tergiversar los hechos: “Para los organismos de derechos humanos sencillamente aquí no murieron sandinistas, no les ha preocupado investigar, y se dignaron a hacer entrevistas donde sin ninguna fundamentación acusaban a la Policía al frente de haber matado a ciudadanos que murieron en los hospitales por diferentes razones”, señaló.
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También negó que en los hospitales se negara atención médica a opositores y lo atribuyó a una campaña internacional en su contra. Sin embargo, los organismos de derechos humanos documentaron que sí negó el ingreso, y el caso que más trascendió fue el del estudiante Álvaro Conrado, a quien se le negó atención médica en el hospital Cruz Azul, tras recibir un impacto de bala en el cuello. El joven murió ese mismo día.
“En estas tierras están ustedes queridos hermanos embajadores, y les tocará mediar con quienes todos los días nos acusan que no hay libertad de prensa. Vean los canales de televisión, y verán que hay televisión con programas muy críticos al gobierno diciendo cualquier falsedad, pero bueno, ya no es libertad de expresión, es libertinaje, hay que griten”, mencionó Ortega.
Ortega omitió que un día antes de su discurso ordenó a la Policía Orteguista que reprimiera una conferencia de prensa del periodista Carlos Fernando Chamorro, quien se presentó a las instalaciones donde operaban Confidencial y Esta Semana, pero que desde 2018 permanecen confiscadas por la dictadura.
“Si ven los diarios y periódicos, tanto los que circulan físicamente como los que circulan por las redes y dicen lo que les da la gana y dicen cualquier cosa. Claro que este no es un problema solamente de Nicaragua es global, la forma en que se está manejando la comunicación y como está obligando a muchos Gobierno de países que se precian de democráticos a tomar medidas, a adoptar leyes con el fin de que se controlen”, dijo, en referencia a la Ley Especial de Ciberdelitos aprobada en noviembre por la Asamblea Nacional y que según opositores amenaza la libertad de prensa.



