Arriba a Nicaragua propagandista ruso sancionado por Reino Unido

El periodista ruso Sergey Brilev, sancionado por Reino Unido por su papel como propagandista del Kremlin durante la invasión rusa a Ucrania, arribó este sábado a Nicaragua para sostener encuentros con medios oficiales del régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo, según informaron medios de propaganda sandinista.

Brilev, una de las figuras más visibles de la televisión estatal rusa y colaborador habitual de las cadenas Rossiya 1 y Rusia 24, fue recibido en Managua por Daniel Edmundo Ortega Murillo, hijo de la pareja dictatorial y uno de los principales operadores políticos desde los medios comunicacionales del oficialismo.

De acuerdo con la versión difundida por medios oficialistas, el periodista participará en la producción de un documental que se grabará en Managua, Chontales y la región del Río San Juan, como parte de una estrategia comunicacional impulsada por la televisión estatal rusa. Junto a Brilev también ingresaron al país los camarógrafos Igor Belogurov y Eugenio Makarov, quienes se encargarán de la filmación del material audiovisual.

El Reino Unido incluyó a Brilev en su lista de sancionados en 2022 por su rol en la difusión de contenidos favorables al Kremlin en el contexto de la guerra contra Ucrania. Las autoridades británicas lo señalaron como parte del aparato mediático que legitima la agresión militar rusa y contribuye a la desinformación a escala internacional.

La visita se produce en un momento en el que el régimen sandinista ha profundizado su aislamiento diplomático con Estados Unidos y la Unión Europea, al tiempo que ha estrechado sus lazos con regímenes autoritarios como los de Rusia, China, Irán, Cuba y Venezuela. Desde 2018, tras el estallido social que dejó al menos 355 personas asesinadas y al menos 830 mil exiliados, Managua ha recurrido a asesores y estrategias comunicacionales provenientes de esos países para reforzar su control sobre el relato público.

Expertos en libertad de prensa han afirmado que Nicaragua se ha convertido en uno de los países con mayores restricciones al ejercicio periodístico en América Latina. Decenas de medios independientes han sido cerrados, confiscados o forzados al exilio, mientras periodistas, líderes religiosos, activistas y opositores políticos han sido encarcelados o despojados de su nacionalidad.

La dictadura presenta la llegada de Brilev como parte de una supuesta “cooperación mediática” entre ambos países y la vincula a la defensa de la soberanía y la autodeterminación de los pueblos. Ese mismo argumento ha sido utilizado reiteradamente por Ortega y Murillo para justificar la represión interna y el endurecimiento contra cualquier forma de disidencia.

Además, forma parte de su estrategia de contrarrestar las denuncias de violaciones de derechos humanos documentadas por organismos de Naciones Unidas y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos.