Ortega y Murillo felicitan a la presidenta electa de Costa Rica, mientras exiliados esperan que se pronuncie sobre Nicaragua

Los dictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo enviaron una nota oficial de felicitación a la presidenta electa de Costa Rica, Laura Fernández, tras su victoria en los comicios celebrados este domingo. En el mensaje, el régimen de Managua celebra el "triunfo" y el "ambiente pacífico" de la jornada.

La carta, difundida por medios oficialistas, resalta la figura de Fernández como mujer al frente del Ejecutivo costarricense, con referencias a la "concordia" y la "armonía familiar" que, según el texto, vive y merece el país vecino.

"A usted, como mujer en la Presidencia de Costa Rica, todo lo mejor, confiando en Dios que seguirá bendiciendo las realizaciones y los nuevos proyectos de desarrollo y convivencia armoniosa de las queridas familias y comunidades de Costa Rica", dice la nota leída por la dictadora nicaragüense, identificada por Estados Unidos como el cerebro de la represión.

Modelos en las antípodas

Pese a la cortesía diplomática, Fernández y el binomio de El Carmen se encuentran en las antípodas políticas. La presidenta electa, una figura de derecha, fue electa en un modelo basado en la institucionalidad y el orden que choca frontalmente con el control autoritario que impera en Nicaragua.

El tono de la misiva contrasta de manera radical con la realidad nicaragüense, donde el régimen reprime cualquier disenso y ha negado sistemáticamente a la población la posibilidad de ejercer sus derechos ciudadanos. De hecho, miles de nicaragüenses han huido del país, convirtiendo a Costa Rica en uno de los principales refugios en el mundo para el exilio nacional.

Silencio y expectativas

En su mensaje, Ortega y Murillo apelan a una "cercanía y hermandad de vecinos" y a una Centroamérica que "debe unirnos cada vez más para superar los desafíos pendientes", mencionando términos como seguridad, justicia y equidad. Sin embargo, omiten cualquier referencia a la situación de vulnerabilidad de los nicaragüenses perseguidos que residen en suelo costarricense.

Hasta ahora, la presidenta electa de Costa Rica no ha emitido pronunciamiento sobre la situación en Nicaragua, generando expectativas sobre su postura frente al régimen de Managua y su política hacia los exiliados.

La felicitación de la dictadura evidencia una estrategia por proyectar una imagen de cordialidad hacia el exterior mientras mantiene un férreo control sobre la población nicaragüense.