Moisés Absalón Pastora se lanza contra Trump: «Es un déspota, criminal, proxeneta y estúpido»

El diputado del oficialista Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), Moisés Absalón Pastora, arremetió este viernes contra el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, tras la captura del dictador venezolano Nicolás Maduro, en un discurso que contrasta con la postura contenida de la cúpula del régimen nicaragüense.

Durante su programa Detalles del Momento, transmitido por el canal estatal Canal 6, Pastora calificó a Trump como un “déspota”, “criminal”, “proxeneta” y “estúpido”, rompiendo así con la línea marcada por Daniel Ortega y Rosario Murillo, quienes han evitado una crítica frontal contra Washington y han esquivado referirse directamente al mandatario estadounidense.

Al inicio de su intervención, el diputado incluso evitó mencionar el nombre de Trump y se refirió a él como “ya saben quién”, antes de acusarlo de “atacar a Venezuela”, “amenazar a Colombia” y de querer “tomar Groenlandia”, en alusión a declaraciones recientes del presidente estadounidense sobre su política exterior.

Pastora también se lanzó contra ciudadanos que han expresado en redes sociales su respaldo a la captura de Nicolás Maduro por parte de Estados Unidos, una acción que en Nicaragua ha sido criminalizada por el régimen y castigada con cárcel.

Según el diputado, “el imperio norteamericano expresa una desesperación total por la reacción interna que tiene”.

"Lo que está pasando en los Estados Unidos es una implosión desde todo punto de vista: desbarató la economía de Estados Unidos (…). Lo cierto es que el peso de la opinión pública mundial está identificando en este déspota, proxeneta, criminal, prófugo de la justicia, en este tipo que está manchado no solo de sangre, sino moralmente a través de esos expedientes (Epstein), que es lo que lo tiene rodeado y aplaudido. Sí, lo aplaude una corte de gente tan bruta y tan estúpida como el mismo Donald Trump", dijo.

El temor de la dictadura

Desde la captura de Nicolás Maduro en Caracas, el pasado 3 de enero, la dictadura de Nicaragua ha dejado en segundo plano su tradicional narrativa antiimperialista y ha adoptado un discurso de solidaridad con el régimen venezolano, sin condenar abiertamente la operación militar ejecutada por Estados Unidos.

Daniel Ortega y Rosario Murillo figuraron entre los últimos aliados regionales en pronunciarse el día de la captura de Maduro, acusado por Washington de narcoterrorismo. Los dictadores esperaron a que se expresara la vicepresidenta del chavismo, Delcy Rodríguez, para luego emitir un comunicado de respaldo que no llevó las firmas de Ortega ni de Murillo, un gesto poco habitual en este tipo de pronunciamientos.

Analistas consideran que el régimen nicaragüense evita una confrontación directa con Washington para mantenerse fuera de su radar y eludir nuevas acciones de presión internacional contra Managua, que podrían apuntar a un eventual cambio de régimen.

El presidente de la Asamblea Nacional, Gustavo Porras, confirmó este jueves el estado de alerta del régimen tras la caída de Maduro, evidenciando el temor de la dictadura ante posibles repercusiones internas.

En una entrevista concedida al canal oficialista Canal 8, Porras llamó a la militancia sandinista a “andar siempre vigilantes”, en un mensaje dirigido a cerrar filas frente al riesgo de un nuevo alzamiento popular.

“Ya vimos qué nos pasó si no estábamos alerta… criminal acción en 2018”, afirmó el funcionario, en referencia a las protestas cívicas de ese año. Durante toda la entrevista, Porras evitó referirse directamente a la situación en Venezuela y se abstuvo de criticar a Estados Unidos o al presidente Donald Trump.