Aprobada la Corte Suprema de los dictadores: represores leales premiados como magistrados
Los diputados de la Asamblea Nacional aprobaron los nombramientos de Ana Julia Guido Ochoa, Shura Bonylin Welcome Crawford, José Manuel Fuertes Toledo, Ernesto Leonel Rodríguez Mejía y Octavio Ernesto Rothschuh Andino como nuevos magistrados de la Corte Suprema de Justicia.
"Este jueves 27 de noviembre, serán juramentados por la Junta Directiva de la Asamblea Nacional, quedando oficialmente en posesión de sus cargos", informó el Parlamento.
Ana Julia Guido fungía como Fiscal General de la República y es una excomisionada de la Policía. En octubre de 2020, Estados Unidos la sancionó por formar parte de un grupo de fiscales que trabajaron con la Policía para construir casas contra presos políticos y sus familias.
Otro de los nuevos magistrados que también fue sancionado por Estados Unidos es el juez Octavio Ernesto Rothschuh Andino, a quien el gobierno estadounidense señaló de ser cómplice en violaciones a los derechos humanos.
En la lista de nuevos magistrados también aparecen Shura Bonilyn Welcome Crawford, jueza titular Local Único de Corn Island; José Manuel Fuertes Toledo, exalcalde de Boaco y actual secretario político del FSLN en ese municipio; y Ernesto Leonel Rodríguez Mejía, presidente del Tribunal de Apelaciones de Managua.
Murillo asegura lealtades
Todos los designados tienen trayectoria como militantes del Frente Sandinista y en el caso de José Manuel Fuertes Toledo, se añade a su historial señalamientos por actos de corrupción durante su gestión como alcalde.
Estos cinco magistrados fueron propuestos por los codictadores Daniel Ortega y Rosario Murillo, luego de las sospechosas “renuncias” de Yadira Centeno, Ellen Joy Lewis Downs, José Manuel Martínez, Virgilio Gurdián y Armengol Cuadra, por motivos de salud o jubilación.
La salida de estos magistrados coincide con la reforma constitucional que abre camino a fichas alineadas al perfil del régimen. Se trata de una reconfiguración de la Corte Suprema acorde a los intereses de un régimen en el que Rosario Murillo acelera la marcha para asegurar lealtades.


