El médico Yerri Estrada pasa a arresto domiciliario tras tres meses encarcelado por la dictadura
El médico nicaragüense–costarricense Yerri Estrada Ruiz fue enviado a arresto domiciliario, confirmaron a DESPACHO 505 fuentes policiales. El movimiento ocurre después de tres meses de detención en la Dirección de Auxilio Judicial —conocida como El Chipote— y en la cárcel La Modelo.
Las fuentes consultadas aseguraron que Estrada “fue llevado a su casa bajo régimen de casa por cárcel”, aunque no precisaron las condiciones impuestas ni si existen restricciones adicionales más allá de la prohibición de movilidad. Hasta el momento, el régimen no ha ofrecido una versión pública ni ha confirmado oficialmente la medida.
Estrada fue detenido el pasado13 de agosto en el Hospital Amistad Japón–Nicaragua, en Granada, donde realizaba su residencia médica. La captura se realizó sin orden judicial y en medio de operativos policiales irregulares, según denunciaron organismos de derechos humanos.
Durante más de 20 días estuvo en condición de desaparición forzada, sin que sus parientes supieran si estaba con vida. Posteriormente, el régimen afirmó que el médico había sido “acusado y condenado por actividades terroristas”, pero nunca presentó documentos judiciales, sentencia, ni registro público alguno del supuesto juicio.
En septiembre, el régimen difundió una “prueba de vida” a través de medios oficialistas, donde el doctor apareció visiblemente demacrado y dando declaraciones que, según denunció la familia en ese momento, habrían sido obtenidas bajo coacción.
Estados Unidos y Costa Rica exigieron garantías
Estados Unidos exigió públicamente una prueba de vida verificable, responsabilizó al régimen de Ortega y Murillo por su integridad, y calificó su detención como arbitraria.
Costa Rica, a través de su Cancillería, solicitó información directa al Gobierno de Nicaragua y elevó el caso ante organismos multilaterales. En la Asamblea Legislativa costarricense, diputadas denunciaron su desaparición forzada y pidieron protección inmediata.
La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) otorgó medidas cautelares para proteger su vida e integridad, alertando sobre la gravedad de su situación en custodia del Estado nicaragüense.
La presión diplomática fue constante durante semanas, mientras que la familia del médico en Nicaragua se mantuvo en silencio por temor a represalias.


