Monseñor Báez denuncia tácticas de control del régimen para enriquecerse y perpetuarse en el poder

El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio José Báez, volvió a lanzar una alerta a la ciudadanía para que no caigan en la trampa de los dictadores que se presentan como mesias mientras despliegan tácticas de manipulación, control y desmantelamiento democrático.

Báez denunció que los regímenes autoritarios —sin mencionar directamente al que lideran en Nicaragua Daniel Ortega y su mujer Rosario Murillo-  emplean "retórica emocional y mentirosa" para paralizar a la ciudadanía, promover la indiferencia colectiva y presentar supuestas soluciones económicas que, afirmó, son "falsas" y solo buscan  entiquecerse y reforzar su permanencia en el poder.

"La dictadura quiere engañarnos, vendiéndonos soluciones económicas falsas y presentándose como los únicos capaces de representar al pueblo", advirtió el obispo que desde 2019 fue forzado al exilio por alzar la voz contra las graves violaciones a los derechos humanos cometidas en el contexto de las manifestaciones cuidadanas en el país.

Báez insistió en que los sistemas autoritarios se valen de campañas de desinformación y de la polarización social para debilitar la lucha ciudadana por la libertad, mientras consolidan estructuras de control político y económico.

Sin rodeos, apuntó a que estos grupos concentran poder para convertir "sus caprichos en ley" y avanzar hacia un modelo autoritario y dinástico, una descripción que coincide con la actuación del nicaragüense que tras tomar la vía antidemocrática consolida un modelo dinástico mediante un esquema "legal" que les asegura el sometimiento absoluto del aparato estatal y el control sobre todos los recursos.

"Su táctica oscura es acumular más poder y control sobre la gente para enriquecerse ellos, desmantelar la democracia y asegurar su permanencia", alertó el obispo.

Ante persecución y asfixia a críticas, para la Iglesia callar no es opción

Báez también hizo referencia a la persecución sistemática contra sectores que cuestionan al poder, incluido el cierre de espacios cívicos, la criminalización de defensores de derechos humanos y el hostigamiento a organizaciones independientes.

El religioso se refirió de manera particular al rol de la Iglesia y remarcó que callar no es opción. "En el momento de la persecución Jesús no invita al silencio, no quiere una Iglesia callada, sino una Iglesia que hable con sabiduría, que sepa decir la palabra de la verdad con mansedumbre, pero con claridad y valentía".

Señaló que en el contexto actual es indispensable "responder y denunciar con verdad y valentía, pero sin odio" y cuidando no caer en la resignación ni en el silencio que los regímenes buscan imponer, a los cuales se refirió como "lobos feroces que quieren intimidarla, doblegarla y someterla a sus intereses malignos. No tengamos miedo", insistió.

En su mensaje subrayó la importancia de la constancia y la firmeza en tiempos de represión. Báez enfatizó que la apatía social es funcional al autoritarismo y llamó a no dejarse vencer por el miedo ni por la idea de que "nada puede cambiar", un llamado que ha sido recurrente en sus últimos sermones.

Para el obispo, la clave está en la resistencia cívica, la lucidez y la participación activa: mantenerse firmes, dijo, es esencial para enfrentar los mecanismos de control que han marcado la vida pública nicaragüense en los últimos años.

Silvio Báez, quien ha sufrido amenazas directas del régimen, es el único alto jerarca de la Iglesia católica nicaragüense que mantiene un discurso firme de denuncia frente a los abusos cometidos en el país.