El régimen sandinista protesta a la CELAC por pedir alto al fuego en Ucrania y exige a EEUU que le levante las sanciones
El régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo expresó su desacuerdo con el llamado a un alto al fuego en Ucrania, incluido en la declaración final de la IV Cumbre CELAC-UE, y rechazó toda mención a la invasión rusa con el argumento de que la práctica del organismo ha sido adoptar posiciones por consenso.
El bloque manifestó este domingo en la 'Declaración de Santa Marta' su "profunda preocupación por la guerra contra Ucrania" y apoyaron los esfuerzos hacia un alto de fuego "sostenible".
"Reiteramos nuestra profunda preocupación por la guerra en curso contra Ucrania, que continúa causando un inmenso sufrimiento humano. Apoyamos todos los esfuerzos encaminados a lograr un alto el fuego sostenible y a promover el diálogo político orientado a una paz justa, integral y duradera", sostiene el punto 14 del documento que Nicaragua exige sea eliminado.
"No aceptamos y debe ser excluido, eliminado el párrafo que hace referencia a Ucrania. De esa manera, logramos el consenso para que se apruebe la Declaración de la Cumbre, de lo contrario esta Declaración, no será aprobada por falta de consenso, contraviniendo las normas de procedimiento de la CELAC que establece que las decisiones se adoptan por consenso en todas las instancias", exigió el delegado del régimen sandinista, el canciller Denis Moncada.
Además de excluir el conflicto en Ucrania, el régimen reclamó la eliminación de las sanciones impuestas por diversos países a altos funcionarios y estructuras vinculadas con la represión en Nicaragua. Aunque no lo menciona de forma directa, el discurso demanda el fin de las “medidas ilegales unilaterales”, una expresión utilizada habitualmente por la dictadura sandinista para referirse a las sanciones impuestas por Estados Unidos y Europa debido a las violaciones de derechos humanos, la corrupción y la persecución política.
"Nicaragua reafirma que ningún Estado de este u otro hemisferio tiene facultades o mandato de Naciones Unidas para agredirnos, matarnos como dicen con mentalidad criminal las autoridades del gobierno norteamericano, ni saquear ni robar los recursos naturales de los Estados que conformamos la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) aquí representados", sostuvo el canciller.
Asimismo, calificó de mentiras, falsedades y calumnias las medidas adoptadas como consecuencia de las violaciones a los derechos humanos en el país y el desmanetelamiento de la democracia. Moncada dijo que se trata de "narrativas irresponsables para confundir a nuestras poblaciones y a la Comunidad Internacional, forman parte de sus políticas agresivas de expansión y dominación hegemónica, cuyo paulatino declive es evidente".
Durante su intervención, el canciller sandinista acusó a Estados Unidos de "amenazar" a América Latina, y defendió a los régimenes de Venezuela y Cuba, al tiempo que rechazó cualquier referencia a regiones europeas de ultramar.
Mientras el régimen intenta presentarse como defensor de la “soberanía”, evita cualquier mención a las más de 360 personas presas por motivos políticos, el cierre total del espacio cívico y el exilio forzado de miles de nicaragüenses.
Con este nuevo bloqueo diplomático, Ortega y Murillo vuelven a usar la CELAC como plataforma para su agenda ideológica y para proteger sus alianzas internacionales, incluso a costa de paralizar acuerdos que buscan cooperación, desarrollo y estabilidad entre América Latina y Europa.
La cumbre concluyó con negociaciones tensas y sin certeza sobre si la declaración final será adoptada en su totalidad debido al veto del régimen nicaragüense.


