Báez llama a mantener la esperanza frente a la represión: “El opresor y el tirano desaparecerán sin dejar huella en la historia”
El obispo auxiliar de Managua, monseñor Silvio Báez, llamó este domingo a no permanecer indiferentes ante los regímenes que imponen su poder "con la fuerza de la represión y la violencia", y a mantener viva la "esperanza frente a la injusticia", confiando en que, aunque tarde, llegará el día en que "queden silenciadas las lenguas cínicas y las armas criminales de los tiranos arrogantes".
Inspirado en el libro del profeta Habacuc, Báez exiliado desde 2019 reflexionó sobre el sufrimiento del pueblo ante los poderosos y sobre la enseñanza de que "no debemos resignarnos a que los malvados nos amedrenten con sus discursos cínicos. Nos enseña sobre todo que en situaciones de injusticia y opresión debemos volver el corazón a Dios para orar".
"El profeta, testigo directo del curso de la historia, recibe del Señor ahora la invitación a contemplarla desde una perspectiva distinta, con la garantía de que el mal y la injusticia jamás prevalecerán", comento Báez enfatizando que "Dios promete intervenir y hacer justicia, asegurando que el opresor y el tirano desaparecerán por completo, sin dejar huella en la historia".
Los opresores, remarcó el religioso, están condenados a la derrota: Llegará el momento en que "queden silenciadas para siempre las lenguas cínicas y las armas criminales de los tiranos arrogantes", sentenció y citando el texto bíblico de Habacuc enfatizó: "Si tarda, espéralo, pues llegará sin falta".
Mientras eso llega, el religioso aclaró que no se trata de sentarse a esperar de forma paiva. Aunque hay que tener fe en su final seguro -dijo- hay que ejercer una confianza activa y asumir un compromiso con el cambio. "Esperar no es dejar que las cosas ocurran, sino confiar en la promesa del Señor y colaborar con Él para que ocurran los cambios históricos", dijo.
Monseñor Báez exhortó a los fieles a mantener una fe firme frente al poder tiránico, recordando que "no se necesita una fe extraordinaria ni milagrosa", sino una confianza profunda que, desde la "fragilidad humana", fortalezca la confianza y ayude a "no desanimarse ante lo que parece imposible".
Luchar sin descanso y "sin ponernos zancadillas"
"Tomémonos en serio la historia, no nos acostumbremos a la opresión del pueblo y al sufrimiento de las víctimas. Luchemos con esperanza, sin cansarnos nunca, sin ponernos zancadillas y sin caer en el pesimismo", exhortó el obispo en lo que podría interpretarse como un mensaje a los grupos de oposición que no han conseguido superar diferencias para sumar fuerzas.
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Monseñor Báez, sin mencionar de manera directa al régimen de Daniel Ortega y rosario Murilo, concluyó su mensaje dominical recordando que el triunfo del bien y la justicia está asegurado por la fe y la solidaridad: "Dios nos asegura el triunfo del bien y de la justicia. Bastan un puñado de corazones humildes y solidarios, un granito de fe y ojos nuevos de esperanza".



