Sandinistas declaran el 9 de enero Día de la Constitución, mientras la manosean para imponer la sucesión dinástica
La bancada sandinista en la Asamblea Nacional aprobó una iniciativa de ley que "restituye" el 9 de enero como "Día de la Constitución en Nicaragua, fecha en la que en 1987 fue promulgada la Carta Magna bajo el primer régimen sandinista.
El proyecto Ley que restituye el 9 de enero Día de la Constitución Política de la República de Nicaragua deroga la Ley 201 —vigente desde 1995— que trasladó la conmemoración al primer lunes de septiembre bajo el argumento de promover los derechos humanos y la enseñanza constitucional. Los sandinistas alegan que ese cambio fue parte de una "agenda revanchista" de los que llama gobiernos neoliberales a los que acusa de intentar imponer una "agenda de desconocimiento y desmontaje de los avances y símbolos de la Revolución" y para supuestamente diluir el significado histórico y simbólico de la Constitución de 1987.
"No se puede enseñar y promover la Carta Magna desligándola de la fecha precisa en que nació para darle legalidad a la voluntad soberana del pueblo", dice la iniciativa.
En su exposición de motivos, los diputados rojinegros destacan que la restitución del 9 de enero pretende "corregir el agravio simbólico cometido contra la memoria patria" y reivindicar la fecha de promulgación de la Constitución que, según afirman, "institucionalizó la Revolución" y representó "una victoria del pueblo".
El texto de ley de manera inusual incorpora citas de los codictadores Rosario Murillo y Daniel Ortega, quienes, en medio del sometimiento absoluto de todos los poderes del Estado, ordenaron reformas a la Constitución para blindar el modelo dinástico que lideran. Entre esas reformas figura la designación de Murillo como "copresidenta"-sin someterse a un proceso de elección popular- así como la subordinación total de la Policía y el Ejército y de todo el aparato del Estado.
Ortega y Murillo manosean la Constitución
Murillo exalta la Constitución de 1987 como un hito que, según ella, colocó a Nicaragua en la "democracia, la modernidad y los valores revolucionarios", y afirmó que en ella están contenidos los compromisos con el futuro. Ortega, por su lado, hizo un llamado a defender la Constitución calificando el instrumento como "la vida misma del pueblo nicaragüense".
Sin embargo, mientras Ortega y Murillo exaltan la Constitución, en la práctica la han manoseado sin reparos. Desde la reforma radical impuesta en 2024 y aprobada de forma exprés, ya acumulan cuatro modificaciones, tres de ellas realizadas en menos de un mes, durante agosto.
Una vez en vigencia, la ley obligará a que cada 9 de enero las instituciones del Gobierno Central así como las entidades públicas, el Ejército, la Policía, los centros educativos y los medios de comunicación realicen actividades de conmemoración, estudio y divulgación de los valores constitucionales.
Esta reasignación de la conmemoración del Día de la Constitución se suma a las disposiciones del régimen para exaltar los símbolos de su partido Frente Sandinista. Ya en la reforma que ordenó a medida impuso la bandera roja y negra como símbolo patrio, obligando a que se izada en todos los actos oficiales, centros y dependencias públicas.



