Redadas violentas contra opositores en varios departamentos: irrumpen en casas, se llevan equipos y arrestan sin orden judicial
Las redadas contra opositores no se detienen en Nicaragua. Este viernes siguen en marcha operativos policiales en distintos departamentos del país, con allanamientos violentos, detenciones arbitrarias y confiscaciones de equipos tecnológicos sin orden judicial. El Monitoreo Azul y Blanco denuncia que las acciones forman parte de un patrón represivo que se ha intensificado en las últimas semanas.
En Jinotepe, Carazo, al menos tres personas habrían sido arrestadas tras la confiscación del Colegio San José, una institución católica señalada por Rosario Murillo de haber sido “centro del terrorismo” durante las protestas de 2018. Las capturas se produjeron en medio de un despliegue policial que, según testigos, mantuvo rodeada la zona por varias horas.
El Monitoreo Azul y Blanco advirtió en su más reciente alerta que “las familias, al acudir a las estaciones policiales, enfrentan la negativa de acceso a información sobre sus seres queridos, lo que incrementa la vulneración de derechos y profundiza un ambiente de terror e indefensión”.
Represión en aumento
Estas redadas se suman a un patrón documentado en el informe mensual correspondiente a julio de 2025, que registró 64 incidentes de represión, incluidas 23 detenciones arbitrarias, concentradas en Carazo, Rivas y Managua.
Se reportaron 10 personas desaparecidas por ocultamiento de paradero y 16 casos de represión migratoria. El reporte también señala que la mayoría de las personas presas políticas carece de acceso a atención médica, y advierte que las cifras reales podrían ser más altas debido al miedo que inhibe las denuncias.
Una persecución política alimentada desde el poder
Esta nueva arremetida represiva ocurre menos de un mes después de que, el 19 de julio, Ortega ordenara redoblar la “vigilancia revolucionaria” para “capturar y procesar a los vendepatrias” en barrios y comunidades. Al día siguiente, Murillo refrendó públicamente esa orden, reforzando el control territorial del régimen.
Diez días más tarde, el dictador intensificó su retórica y llamó a “prepararse para la guerra” y asegurando respaldo militar de Rusia y China. Sin embargo, en el país no existe oposición armada: los principales líderes y organizaciones opositoras están exiliados o desterrados, y las únicas “batallas” que libra el régimen son contra la población civil desarmada.
El Monitoreo Azul y Blanco califica estas acciones como parte de un “patrón de castigo colectivo” destinado a quebrar redes de apoyo a presos políticos, aislar a las personas detenidas y sembrar un clima de zozobra e indefensión.



